30 de abril de 2025 a las 14:20
Madre agresora: "Son víctimas"
El silencio se ha roto. La madre de la alumna de sexto grado involucrada en el altercado en el Colegio San Martín ha hablado, y su testimonio arroja una nueva y perturbadora luz sobre los acontecimientos. Lejos de ser una reacción aislada, la mujer argumenta que su acto fue en defensa de su hija, quien, según afirma, ha sido víctima de un sistemático acoso por parte de las autoridades del plantel durante el último año.
Todo comenzó, según el relato de la madre, con un incidente aparentemente trivial: un rollo de papel higiénico tirado en el baño de la escuela. La niña, asegura la madre, fue obligada no solo a recoger el papel, sino a limpiar la totalidad del baño, a pesar de no ser la responsable de su estado general. A partir de ese episodio, la pequeña habría sufrido una constante presión por parte del personal de la escuela, que se manifestaba en críticas a su vestimenta, comentarios despectivos y situaciones que, en palabras de la madre, evidencian una clara "marca personal" contra la menor.
El punto de inflexión, el detonante que habría llevado a la madre a tomar medidas drásticas, ocurrió hace un par de semanas en la clase de inglés. La niña, según el relato, fue reprendida por la profesora por hablar con un compañero. Sin embargo, la reprimenda no se limitó a una simple llamada de atención. La docente, presuntamente, cuestionó la inteligencia de la niña frente a toda la clase, preguntándole sarcásticamente si tenía "dos cerebros", uno para hablar y otro para escuchar. Una humillación pública que, según la madre, dejó profundas huellas en la autoestima de su hija. "Expuso delante de sus compañeros a dónde llegaría su inteligencia", declaró la madre, visiblemente afectada por el recuerdo.
Buscando una solución pacífica, la madre solicitó una reunión con la profesora de inglés, la directora, la vicedirectora y otro docente. Sin embargo, lejos de encontrar un espacio de diálogo y comprensión, la profesora negó los hechos, a pesar de que la madre presentó testimonios de otros padres de familia que corroboraban la versión de su hija, compartidos a través de un grupo de WhatsApp. La frustración y la sensación de impotencia crecieron en la madre, al ver que sus intentos por mediar y proteger a su hija eran desoídos.
La tensión llegó a su punto máximo el martes 22 de abril, un día después de la infructuosa reunión. Tras dejar a su hija en la escuela, la madre presentó una denuncia en la comisaría. Al regresar al colegio, se encontró con la directora, y en ese momento, según su propio testimonio, la situación se desbordó. Acompañada de una de sus hijas mayores, la madre agredió física y verbalmente a la directora y a otras dos personas del personal. Un acto que, si bien reconoce como un error, justifica como una reacción desesperada ante la percibida injusticia y la falta de protección hacia su hija.
El caso del Colegio San Martín abre un profundo debate sobre la convivencia escolar, el acoso, y la responsabilidad de las instituciones educativas en la protección de sus alumnos. ¿Se agotaron todas las instancias de diálogo antes de llegar a la violencia? ¿Existía realmente una situación de acoso hacia la menor? ¿Cómo se puede garantizar un ambiente escolar seguro y libre de hostigamiento para todos los estudiantes? Estas son algunas de las preguntas que quedan en el aire tras el estallido de este conflicto, que deja al descubierto las complejas dinámicas que se tejen dentro de las aulas. La investigación en curso deberá determinar las responsabilidades y arrojar luz sobre un caso que ha conmocionado a la comunidad educativa.
Fuente: El Heraldo de México