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1 de mayo de 2025 a las 00:25

Legado imborrable de Miguel Hernández en Axe Ceremonia.

La tragedia en el festival AXE Ceremonia ha dejado una profunda cicatriz en el corazón de la escena musical mexicana. La pérdida de dos jóvenes talentos del fotoperiodismo, Miguel Ángel Hernández y Berenice Giles, ha conmocionado a la comunidad artística y ha puesto en evidencia la precariedad con la que a veces se enfrentan los profesionales de la comunicación en la cobertura de eventos masivos. La negligencia de la organización, aún bajo investigación, ha desatado una ola de indignación y exige una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad en este tipo de espectáculos. Más allá de la tragedia, emerge la figura de Miguel Ángel, un joven fotógrafo que, a pesar de su corta edad, había logrado destacar en la escena musical alternativa, capturando con su lente la energía y la pasión de los artistas y su público. Su trabajo, ahora un testimonio póstumo de su talento, nos recuerda la importancia del fotoperiodismo en la construcción de la memoria colectiva.

La carta póstuma que Miguel dejó en su teléfono celular ha trascendido el ámbito privado para convertirse en un conmovedor testimonio de amor, perdón y aceptación. Sus palabras, escritas con la serenidad de quien presiente su destino, resuenan con una fuerza desgarradora. En ellas, Miguel no solo expresa sus deseos finales, sino que también revela la profundidad de sus afectos y la sensibilidad de un alma joven que supo encontrar la felicidad en la pasión por su oficio. Su petición de regresar a su pueblo natal, "entero o en cenizas", refleja un profundo arraigo a sus raíces y un anhelo de volver al origen. La simpleza de su solicitud, acompañada únicamente por la presencia de un sacerdote, contrasta con la complejidad de las emociones que embargan a quienes lo lloran.

El cuidado de sus perros, una preocupación recurrente en quienes aman a los animales, revela la nobleza de su espíritu y su compromiso con la vida, incluso en la proximidad de la muerte. El perdón que implora a sus padres por cualquier falta de respeto, una muestra de humildad y reconocimiento, es un gesto que conmueve por su sinceridad. La gratitud que expresa hacia ellos por el apoyo incondicional a su vocación artística, nos recuerda la importancia del respaldo familiar en la construcción de los sueños. Su mensaje a su hermana, a quien describe como su heroína, es un testimonio del lazo inquebrantable que los unía. En esas palabras, se percibe la admiración y el amor profundo de un hermano que encontró en ella un pilar fundamental en su vida.

La petición de perdón a aquellos a quienes pudo haber ofendido, refleja una profunda conciencia de sí mismo y una búsqueda constante de armonía en sus relaciones. Su reconocimiento de la carga de dolor que a veces lo abrumaba, humaniza su figura y nos recuerda la fragilidad de la condición humana. Finalmente, su llamado a la felicidad y a la superación del dolor, es un mensaje de esperanza que trasciende la tragedia y nos invita a celebrar la vida en toda su plenitud. Miguel Ángel Hernández, a través de su obra y sus palabras, deja un legado que resonará en la memoria de quienes lo conocieron y en la historia del fotoperiodismo musical en México. Su partida prematura es una pérdida irreparable, pero su espíritu, plasmado en la luz de sus fotografías y en la emotividad de su carta póstuma, seguirá iluminando el camino de aquellos que, como él, encuentran en el arte una forma de trascender.

Fuente: El Heraldo de México