30 de abril de 2025 a las 09:00
Justicia para el médico de Guadalajara
La sombra de la violencia se cierne una vez más sobre la Perla Tapatía, dejando tras de sí una estela de indignación y dolor. Un respetado médico, cuya vida dedicó a sanar y aliviar el sufrimiento ajeno, fue brutalmente arrebatado de este mundo en la intimidad de su hogar, víctima de un acto de barbarie que ha conmocionado a la comunidad. El pasado 15 de abril, la tranquilidad del centro de Guadalajara se vio interrumpida por un suceso que hela la sangre. Imaginen la escena: las 19:30 horas, el crepúsculo pintando el cielo con tonos anaranjados y violetas. Nuestro médico, tras una larga jornada de trabajo, llega a su casa buscando el merecido descanso. Acciona el control remoto para abrir la cochera, ajeno al peligro que lo acecha. En ese instante, la pesadilla comienza. Un grupo de individuos armados, como espectros surgidos de la oscuridad, lo interceptan. La amenaza de las armas, la violencia desatada, el objetivo claro: las llaves de su hogar y la combinación de su caja fuerte.
La reconstrucción de los hechos, realizada por la Fiscalía General del Estado de Jalisco, nos presenta una imagen desgarradora. El médico, indefenso ante la brutalidad de sus agresores, es sometido y atado de pies y manos con cinchos plásticos. Las agresiones continúan, implacables, con las cachas de las armas golpeando su cuerpo. Finalmente, lo abandonan junto a un sillón, donde la vida se le escapa lentamente a causa de las graves lesiones. Un escenario que nos recuerda la fragilidad de la existencia y la oscuridad que puede anidar en el corazón humano.
La indignación es palpable en cada rincón de Guadalajara. La noticia del homicidio del médico, un miembro respetado de la comunidad, ha generado una ola de repudio y un clamor unánime por justicia. Las autoridades, conscientes de la gravedad del caso, han desplegado todos sus recursos para capturar a los responsables de este atroz crimen. La Fiscalía, a través de un arduo trabajo de investigación y recopilación de pruebas, logró obtener una orden de aprehensión contra Pascual Alberto “N”, uno de los presuntos implicados en este acto de barbarie.
Las pesquisas no cesan. La Policía de Investigación, con la tenacidad que la caracteriza, logró dar cumplimiento a la orden de aprehensión, poniendo a Pascual Alberto “N” a disposición de un Juez de Control. En una decisión que brinda un atisbo de esperanza en medio de la tragedia, el juez determinó vincularlo a proceso por los delitos de homicidio calificado con las agravantes de premeditación, alevosía y ventaja, así como robo calificado. La justicia comienza a tomar su curso.
Pascual Alberto “N” permanecerá en prisión preventiva oficiosa durante dos años, mientras continúa el proceso judicial. Este es un primer paso, un avance significativo en la búsqueda de justicia para el médico y su familia. Sin embargo, la lucha no termina aquí. La sociedad tapatía exige que todos los responsables de este crimen sean llevados ante la justicia y que se aplique todo el peso de la ley. La memoria del médico, su dedicación a la comunidad, no debe ser mancillada por la impunidad. Este caso debe servir como un llamado a la reflexión, una exhortación a fortalecer los lazos de solidaridad y a trabajar juntos para construir una sociedad más segura y justa para todos.
Fuente: El Heraldo de México