30 de abril de 2025 a las 21:30
Joven rescatado en Playa Forum, cerca de hallazgo de Alejandro Cortés
Un escalofrío recorre la espina dorsal de Cancún. La sombra del peligro vuelve a cernirse sobre las cristalinas aguas que bañan sus costas. El reciente rescate de una joven en Playa Forum, a punto de sucumbir ante la fuerza implacable del mar, nos recuerda la fragilidad de la vida y la constante amenaza que se esconde bajo la aparente calma turquesa. La imagen del salvavidas, cual héroe moderno surcando las olas sobre su tabla, nos trae un suspiro de alivio, pero también la inquietante memoria de una tragedia aún fresca en la memoria colectiva.
A escasos kilómetros de allí, en Playa Chac Mool, el eco del nombre de Alejandro Cortés González resuena con la fuerza de la pérdida. Apenas unos días separan ambos sucesos, unidos por el hilo invisible del destino y la imponente presencia del mar. La valentía de Alejandro, quien se lanzó al agua sin dudar para salvar a su amiga, se convirtió en un acto de heroísmo que pagó con el precio más alto. Su historia, un relato de coraje y sacrificio, se ha transformado en una dolorosa lección sobre los caprichos del océano.
El recuerdo de Alejandro, joven lleno de vida y promesa, originario de Signaw, Michigan, nos golpea con la crudeza de la realidad. Llegó a Cancún buscando el paraíso, las cálidas arenas y la alegría de las vacaciones de Semana Santa. Encontró la muerte en las mismas aguas que prometían descanso y diversión. Su historia nos conmueve, nos obliga a reflexionar sobre la importancia de la prevención y el respeto a la fuerza de la naturaleza.
La identificación de sus restos, tras 72 horas de angustiosa búsqueda, marca un punto final en la tragedia, pero deja una herida abierta en el corazón de su familia y amigos. La confirmación de su madre a través de una desgarradora publicación en Facebook, añade un elemento de profunda tristeza a este relato. La imagen de los turistas que avistaron su cuerpo flotando cerca del Bulevar Kukulcán, persistirá como un recordatorio sombrío de la tragedia.
Estos dos eventos, tan cercanos en el tiempo y el espacio, nos invitan a tomar conciencia. La belleza del Caribe mexicano no debe cegarnos ante los peligros que esconde. La importancia de la prevención, la señalización adecuada en las playas y la presencia constante de personal capacitado para el rescate, se vuelven cruciales para evitar que estas historias se repitan. El mar, fuente de vida y belleza, puede transformarse en una trampa mortal en cuestión de segundos.
Honremos la memoria de Alejandro y aprendamos de su sacrificio. Respetemos el mar, sus corrientes y sus misterios. Que su historia sirva como un llamado a la prudencia, un recordatorio de que la vida es un tesoro invaluable que debemos proteger, incluso en medio del paraíso. Que la imagen del salvavidas rescatando a la joven en Playa Forum, sea un símbolo de esperanza y un recordatorio de la importancia de la solidaridad en momentos de peligro. Que el recuerdo de Alejandro nos inspire a ser más cautelosos y a valorar cada instante de la vida.
Fuente: El Heraldo de México