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30 de abril de 2025 a las 22:35

Diálogo abierto con madres buscadoras.

La reciente declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre el diálogo continuo con el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco abre un nuevo capítulo en la compleja y dolorosa búsqueda de la verdad en torno al rancho Izaguirre. La afirmación de las madres buscadoras de poseer "otra información" distinta a la versión oficial presentada por el fiscal general Alejandro Gertz Manero, genera una atmósfera de incertidumbre y esperanza a partes iguales. ¿Qué datos poseen estas mujeres valientes que podrían cambiar el curso de la investigación? ¿Acaso la verdad yace sepultada bajo capas de silencio y versiones oficiales?

La preocupación de la presidenta, manifestada en su disposición al diálogo y la revisión de los avances en la investigación, subraya la importancia y la urgencia de este caso. La búsqueda de personas desaparecidas no puede ser un tema postergable, sino una prioridad nacional que exige la colaboración de todas las instancias gubernamentales. La intervención de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, como puente entre el colectivo y el gobierno, reafirma el compromiso de la administración con la transparencia y la justicia.

La carta pública del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, dirigida a la presidenta, es un grito desgarrador que resuena en la conciencia de la sociedad. Es un llamado a la acción, una súplica por la verdad y la justicia que no puede ser ignorada. Estas madres, convertidas en guerreras por la fuerza de la desesperación, se enfrentan a un sistema complejo y, en ocasiones, opaco, con la firme determinación de encontrar a sus seres queridos. Su lucha es un ejemplo de resiliencia y un recordatorio constante de la deuda que el Estado tiene con las víctimas de la desaparición forzada.

El hecho de que la reunión con las madres buscadoras se haya adelantado, a pesar de estar programada inicialmente para el 3 de junio, demuestra la sensibilidad del gobierno ante la gravedad de la situación. La prioridad otorgada a este caso es un signo alentador, una señal de que la búsqueda de la verdad se encuentra en lo más alto de la agenda política. Sin embargo, la verdadera prueba de este compromiso será la eficacia de las acciones que se tomen a partir de la información proporcionada por el colectivo. La sociedad espera resultados concretos, no solo promesas.

La incertidumbre en torno al rancho Izaguirre se mantiene. Las versiones contradictorias y la falta de claridad alimentan la desconfianza y la exigencia de una investigación exhaustiva e imparcial. La verdad, por dolorosa que sea, debe salir a la luz. Las familias de las víctimas merecen justicia y el país necesita cerrar estas heridas abiertas para construir un futuro basado en la verdad y la reconciliación. El diálogo abierto y la colaboración entre el gobierno y el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco son pasos cruciales en este camino.

Fuente: El Heraldo de México