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1 de mayo de 2025 a las 01:15

Descubre por qué en México usamos dos apellidos

La historia de los apellidos en México es un fascinante reflejo de nuestra identidad cultural, una mezcla de tradición española y evolución propia. Imaginen a sus antepasados, siglos atrás, en un mundo donde la identificación personal no era tan clara como hoy. La necesidad de orden, de saber quién era quién, llevó a la implementación de sistemas de registro, y en ese contexto, los apellidos surgieron como una forma de establecer linajes y conexiones familiares.

Desde la España del siglo XVI, la idea de utilizar dos apellidos –paterno y materno– se extendió por el Imperio, llegando hasta nuestras tierras. Este sistema, ideado por un Cardenal, buscaba no solo identificar a las personas, sino también preservar la memoria familiar, reconociendo la importancia de ambos linajes. Inicialmente una práctica de las clases altas, con el tiempo se popularizó, arraigándose en la sociedad hasta convertirse en la norma.

En México, la Ley de Registro Civil de 1857, promulgada en plena Guerra de Reforma por el presidente Ignacio Comonfort, oficializó el uso de dos apellidos. Este hito legal, en medio de la convulsión política y social, sentó las bases de nuestra actual forma de identificación. Piensen en el contexto: un país en transformación, buscando definir su identidad, y en medio de ese proceso, se establece una ley que nos acompañaría hasta el día de hoy.

El camino no fue siempre lineal. Hubo momentos de incertidumbre, de idas y vueltas. Incluso figuras como Benito Juárez, en un gesto simbólico, registraron a sus hijos con ambos apellidos, impulsando la adopción de esta práctica. Sin embargo, la consolidación definitiva llegó con la incorporación de las Leyes de Reforma a la Constitución en 1873, durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejeda. A partir de entonces, el doble apellido se convirtió en una parte integral de nuestra identidad.

Hoy en día, la discusión sobre el orden de los apellidos sigue vigente. Si bien tradicionalmente se colocaba primero el paterno y luego el materno, la legislación de varios estados ya no especifica el orden, e incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha declarado inconstitucional priorizar el apellido paterno. Este debate refleja la evolución de nuestra sociedad, la búsqueda de una mayor igualdad y el reconocimiento del papel fundamental de ambos progenitores en la formación de la identidad de un individuo.

Más allá de la simple identificación, los apellidos nos conectan con nuestra historia familiar, con nuestros antepasados. Cada apellido cuenta una historia, un viaje a través del tiempo, una herencia cultural que nos define. Investigar el origen de nuestros apellidos puede ser un viaje fascinante, una oportunidad para descubrir las raíces de nuestra identidad y comprender mejor quiénes somos. ¿De dónde vienen sus apellidos? ¿Qué historias esconden? Les invito a explorar su propio linaje, a descubrir las huellas que el pasado ha dejado en su presente.

Fuente: El Heraldo de México