30 de abril de 2025 a las 14:15
Consume local, impulsa México.
El resurgir del sello "Hecho en México" no es solo una campaña publicitaria, es una declaración de intenciones. Representa la apuesta decidida del gobierno federal por impulsar la economía nacional y proyectar la calidad de los productos mexicanos en el escenario global. Se trata de un renacimiento, de una revitalización de la confianza en la industria nacional, un sentimiento que resuena profundamente en la ciudadanía, como lo demuestran los resultados contundentes de la encuesta realizada por QM Estudios de Opinión en alianza con Heraldo Media Group.
Casi ocho de cada diez mexicanos reconocen el sello "Hecho en México". Imaginen la potencia de ese símbolo, la familiaridad que evoca, la conexión inmediata con la idea de calidad y tradición. No es un logo más, es un emblema de la identidad nacional, un recordatorio de la capacidad productiva del país y del talento de sus manos trabajadoras. Ese 79% de reconocimiento no es una cifra fría, es el reflejo del arraigo de este distintivo en la conciencia colectiva.
Aún más revelador es el abrumador 97% de los encuestados que expresaron su disposición a apoyar la industria nacional eligiendo productos con el sello "Hecho en México". Esta cifra habla por sí sola. Demuestra un compromiso tangible con el desarrollo económico del país, una convicción profunda de que consumiendo lo nuestro, invertimos en nuestro futuro. Es una muestra de solidaridad con los productores mexicanos, un voto de confianza en la calidad y la competitividad de sus productos. Este respaldo masivo no es un dato menor, es un mandato claro para la industria y una señal inequívoca del potencial del mercado interno.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sido enfático al señalar que el programa "Hecho en México" es una pieza clave del ambicioso Plan México, una estrategia integral diseñada para fortalecer la economía nacional frente a los desafíos de un panorama internacional cada vez más complejo. No se trata solo de producir más, sino de producir mejor, de impulsar la innovación, de fomentar la competitividad y de posicionar a México como un actor relevante en el mercado global.
El sello "Hecho en México" se convierte así en un catalizador del crecimiento económico, un instrumento para impulsar la creación de empleos, un incentivo para la inversión y un motor para el desarrollo tecnológico. Es una apuesta por el talento mexicano, por la creatividad de sus emprendedores y por la capacidad de sus industrias para competir con los mejores del mundo. Más que un sello, es una promesa de calidad, una garantía de origen y un símbolo de orgullo nacional. Es la representación de un México que produce, que innova, que crece y que se proyecta con fuerza hacia el futuro. Un futuro en el que la marca "Hecho en México" sea sinónimo de excelencia y un referente de calidad a nivel internacional. Un futuro en el que el consumo local sea el motor del desarrollo y la prosperidad de todos los mexicanos.
Fuente: El Heraldo de México