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30 de abril de 2025 a las 09:35

China domina con la IA

La visita de Xi Jinping a la incubadora de Inteligencia Artificial en Shanghái no es un simple acto protocolario, sino una declaración de intenciones con resonancias globales. El espaldarazo del líder chino a la IA, sumado a la inversión multimillonaria que se está realizando en el sector, coloca a China en una posición privilegiada para liderar la próxima revolución tecnológica. No se trata solo de alcanzar la supremacía en el desarrollo de la IA, sino de, como lo indican las palabras de Jinping, gobernarla. Esto plantea interrogantes cruciales sobre el futuro del panorama tecnológico mundial. ¿Veremos un modelo de gobernanza de la IA con sello chino? ¿Cómo impactará esto en la competencia con otras potencias tecnológicas, como Estados Unidos y la Unión Europea?

La urgencia por dominar la IA se entiende en el contexto de una competencia global cada vez más feroz. El desarrollo de esta tecnología promete transformar radicalmente todos los sectores, desde la medicina y la manufactura hasta la defensa y las finanzas. Quien controle la IA controlará, en gran medida, el futuro de la economía global. La apuesta de China es clara: convertirse en la potencia líder en IA y, con ello, redibujar el mapa del poder mundial. El ecosistema industrial de IA de Shanghái, con un valor que supera los 55 mil millones de dólares y con ambiciones de alcance global, es una prueba tangible de esta estrategia.

Mientras China avanza a pasos agigantados, Europa parece enredada en su propia burocracia. Si bien la Unión Europea ha sido pionera en la regulación de la IA, la lentitud en el desarrollo de la tecnología en el continente genera preocupación. Las recientes declaraciones de Ursula von der Leyen y Emmanuel Macron, instando a una menor burocracia y una mayor agilidad, son un síntoma de la inquietud que existe en el viejo continente. Europa se enfrenta a un dilema crucial: ¿Cómo equilibrar la necesidad de regular la IA con la urgencia de no quedarse atrás en la carrera tecnológica?

En este contexto, la mención de Roxana Radu sobre la falta de un sistema global unificado de gobernanza para la IA cobra aún más relevancia. La proliferación de enfoques nacionales y la disparidad de capacidades institucionales crean un escenario complejo y fragmentado. La pregunta es: ¿quién establecerá las reglas del juego en el ámbito de la IA? ¿Serán las grandes potencias tecnológicas, los organismos internacionales o una combinación de ambos? La respuesta a esta pregunta definirá el futuro de la IA y su impacto en nuestras vidas.

Mientras tanto, en otros ámbitos, la industria del entretenimiento continúa su curso. La alianza entre la cadena de cines de Alejandro Ramírez y el Sundance Institute para los próximos años es una excelente noticia para el cine independiente. En un mundo dominado por las grandes producciones, es fundamental apoyar a los cineastas emergentes y brindarles espacios para mostrar su trabajo. La expectativa por conocer la selección de películas del Sundance Film Festival: CDMX 2025 es palpable.

Por último, el anuncio del CEO de Adidas sobre el incremento en los precios de sus zapatos, aunque limitado inicialmente a Estados Unidos, nos recuerda la complejidad de las relaciones comerciales internacionales y el impacto de las políticas arancelarias en los consumidores. La globalización, con sus interconexiones e interdependencias, hace que las decisiones tomadas en un país tengan repercusiones en todo el mundo. El caso de Adidas es un ejemplo de cómo las tensiones comerciales entre grandes potencias pueden afectar el bolsillo de los consumidores.

Fuente: El Heraldo de México