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30 de abril de 2025 a las 12:20

BBVA: ¿Recesión inminente?

La economía mexicana se encuentra en un punto de inflexión. La desaceleración, impulsada por una contracción en la inversión, tanto pública como privada, exige una respuesta estratégica y decidida. Como lo señaló Eduardo Osuna, vicepresidente y director general de BBVA México, la caída en la inversión pública es un factor determinante en este panorama. La construcción, un motor tradicional de la economía, ha experimentado una notable desaceleración, y la conclusión de grandes proyectos del sexenio anterior, sin una sustitución equivalente en la presente administración, agrava la situación. Este escenario nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de un cambio de rumbo, de una visión que impulse la inversión y genere las condiciones para un crecimiento sostenible.

El panorama actual, marcado por la incertidumbre, nos invita a buscar soluciones innovadoras y a repensar nuestras estrategias de desarrollo. La inversión, tanto pública como privada, es el motor indispensable para el crecimiento económico, y su reactivación debe ser una prioridad. No se trata simplemente de inyectar recursos, sino de hacerlo de manera estratégica, identificando los sectores clave que pueden generar un mayor impacto y un efecto multiplicador en la economía. Es fundamental impulsar aquellos sectores con alto potencial de crecimiento, que generen empleos de calidad y que contribuyan a la innovación y al desarrollo tecnológico.

En este contexto, el Plan México 2030, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum, surge como una luz en el camino. Su enfoque contracíclico, como lo destacó Osuna, ofrece una oportunidad para sentar las bases de una recuperación sostenible y para preparar al país para un futuro de mayor inversión. Este plan, con su visión a largo plazo, busca no solo reactivar la economía en el corto plazo, sino también construir cimientos sólidos para un crecimiento sostenido y equitativo. La clave está en aterrizar este plan, en traducir sus objetivos generales en acciones concretas y proyectos viables.

La preparación es esencial. No podemos esperar a que la inversión llegue para empezar a construir las condiciones que la atraigan y la hagan fructífera. Necesitamos infraestructura moderna y eficiente, un marco regulatorio claro y estable, y un capital humano capacitado para los desafíos del futuro. El Plan México 2030, con su enfoque en la sostenibilidad y la innovación, se perfila como una herramienta fundamental para alcanzar estos objetivos.

Más allá de las cifras y los análisis técnicos, la realidad es que la economía mexicana enfrenta un reto crucial. La desaceleración actual nos exige repensar nuestras estrategias, priorizar la inversión y trabajar de manera conjunta, sector público y privado, para construir un futuro de prosperidad y bienestar para todos los mexicanos. El Plan México 2030, con su visión de futuro, representa una oportunidad única para lograr este objetivo y sentar las bases de un crecimiento sostenible y inclusivo. El tiempo apremia y la acción decidida es indispensable.

Fuente: El Heraldo de México