30 de abril de 2025 a las 09:30
Aprende de tus fracasos
El Clausura 2025 sigue pintando un panorama desolador para el Guadalajara. La terca insistencia en la mexicanización del plantel, una política que en el pasado fue motivo de orgullo, se ha convertido en un lastre. En un mercado globalizado, donde la calidad del futbolista mexicano es, por decirlo suavemente, escasa, aferrarse a esta filosofía resulta anacrónico y, francamente, suicida. Mientras la Liga MX persista en erradicar el ascenso y descenso, el incentivo para invertir en las fuerzas básicas se desvanece. ¿Para qué esforzarse en formar jugadores si no hay una verdadera recompensa? Los empresarios de divisiones inferiores, con toda razón, optarán por abandonar el barco o, en el mejor de los casos, recuperar su inversión y dedicarse a otra cosa. El fútbol, como cualquier negocio, necesita alicientes, y la posibilidad de ascender es vital.
La desesperación del Chiverío ha llegado a tal punto que se ha visto obligado a recurrir a viejas glorias, figuras que evocan un pasado brillante pero que hoy son apenas una sombra de lo que fueron. El caso de Javier Hernández es paradigmático. Tras una lesión de rodilla que lo dejó prácticamente incapacitado, "Chicharito" regresó a Verde Valle más como un coach motivacional que como un futbolista. Aquel goleador implacable, figura de la selección y con una destacada trayectoria europea, se ha diluido. Su incorporación, más que un refuerzo, parece un acto de nostalgia mal entendida.
Similar es el caso de Alan Pulido. El héroe del campeonato de 2017, también aquejado por lesiones y con el peso de los años encima, ha aportado poco o nada. Nombres que antes resonaban con fuerza, hoy susurran una triste melodía de decadencia. La llegada de Luis Romo, un jugador con potencial para consolidarse en el mediocampo, no ha sido suficiente para revertir la inercia negativa. Incluso, él mismo parece haber perdido brillo en Guadalajara. Recordemos el caso de Alexis Vega, que brilló con luz propia y se marchó para tener la mejor temporada de un mexicano en el extranjero en años. ¿Será la birria y la fiesta lo que retiene el talento en Guadalajara?
Directivos de renombre, entrenadores con experiencia internacional e incluso la inversión de figuras como Amauri y Jorge Vergara en la formación de jóvenes talentos, no han logrado cambiar el rumbo. La realidad es ineludible: Chivas necesita abrirse a la incorporación de extranjeros. No se trata de un tema de patriotismo, sino de pragmatismo. El mercado mexicano ofrece pocas opciones de calidad y, las que hay, están infladas en precio. Si Chivas quiere competir al más alto nivel, debe estar dispuesto a pagar el sobreprecio por los mejores mexicanos o, de lo contrario, aceptar la necesidad de incorporar talento foráneo.
Aficionado rojiblanco, es hora de dejar atrás la resistencia al cambio. La terquedad no llevará a nada. El Barcelona, con una de las mejores canteras del mundo, incorpora jugadores extranjeros para complementar su plantilla. ¿Por qué Chivas, un equipo que ya no es lo que era, se empeña en nadar contra la corriente? La grandeza no se construye con la nostalgia, sino con decisiones inteligentes y adaptándose a las exigencias del fútbol moderno. De lo contrario, el Rebaño seguirá navegando en la intrascendencia, un gigante dormido que se resiste a despertar.
Fuente: El Heraldo de México