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30 de abril de 2025 a las 09:30

AICM: Cielos despejados

La transformación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) bajo la dirección del almirante Padilla Olmos es un tema de gran relevancia para la capital y el país. No solo se trata de una simple remodelación, sino de una reingeniería operativa que busca optimizar el flujo de pasajeros –recordemos, unas 200 mil personas diarias, incluyendo trabajadores, acompañantes y visitantes– sin sacrificar la comodidad y la eficiencia. La ampliación de slots, ese preciado recurso que permite aumentar el número de vuelos por hora, es la joya de la corona de esta estrategia. Imaginen el impacto: mayor conectividad, más opciones para los viajeros y un impulso significativo para la economía.

Sin embargo, este ambicioso objetivo no está exento de desafíos. Aumentar la capacidad operativa del AICM implica una compleja coreografía logística. No basta con decir "queremos más vuelos". Hablamos de la construcción de nuevas calles de rodaje, de optimizar las posiciones remotas para las aeronaves, y de reorganizar todo el tránsito terrestre en la zona, un verdadero rompecabezas tridimensional. Las autoridades, con justa razón, están procediendo con cautela. Antes de dar luz verde a la ampliación de slots –se habla de dos operaciones adicionales por hora– deben asegurarse de que la infraestructura esté a la altura del reto.

Más allá de los slots, la modernización integral del AICM abarca múltiples frentes. Los espacios comerciales, por ejemplo, están siendo reevaluados con miras a una posible reubicación y ampliación. La idea es ofrecer una experiencia más placentera y funcional para los pasajeros, transformando las salas de espera en verdaderos centros de vida y comercio. El transporte público y el servicio de taxis también están en la mira, buscando una mayor fluidez y conexión con la ciudad. Incluso el estacionamiento de la Terminal 2 será ampliado para evitar los molestos embotellamientos en los accesos principales, una pesadilla recurrente para quienes transitan por la zona.

La descentralización del tráfico aéreo es otra pieza clave en este complejo engranaje. El traslado de las operaciones de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ha sido un acierto estratégico, liberando espacio y recursos en el AICM. Asimismo, la revitalización del Aeropuerto Internacional de Toluca, con la autorización para incrementar sus vuelos, se presenta como una alternativa viable para descongestionar la capital. El caso de Volaris, con sus nuevas rutas desde Toluca hacia Monterrey, es un ejemplo concreto de cómo la colaboración entre aerolíneas y autoridades puede contribuir a un sistema aeroportuario más equilibrado y eficiente.

El futuro del AICM, en definitiva, depende del fino equilibrio entre crecimiento y eficiencia. La ampliación de slots, si se gestiona con previsión y rigor técnico, podría ser la llave para destrabar el potencial de este importante hub aéreo. No obstante, es crucial que las decisiones se tomen con responsabilidad, priorizando la seguridad de los pasajeros y la calidad del servicio. El reto es mayúsculo, pero la recompensa, un AICM moderno y funcional al servicio del país, bien vale la pena.

Fuente: El Heraldo de México