30 de abril de 2025 a las 09:40
Aguanta como duranguense.
La esperanza de un cambio se palpa en el aire de Durango. El Dr. José Ramón Enríquez, abanderado de Morena, se perfila como el favorito en las encuestas, con una ventaja considerable que ilusiona a quienes anhelan un nuevo rumbo para el estado. Su trayectoria, marcada por obras de gran impacto como la construcción de 16 hospitales, incluyendo el emblemático Hospital 450, resuena en la memoria colectiva de los duranguenses. Este legado de servicio público, combinado con una campaña enérgica y el respaldo de figuras nacionales de Morena, gobernadores, legisladores y empresarios, ha generado una ola de apoyo orgánico que recorre todo el estado. Durango, epicentro político del país en estos momentos, observa con atención el desarrollo de esta contienda crucial.
Desde la época de la Nueva Vizcaya, pasando por su estatus de Departamento e incluso Departamento Imperial, Durango ha visto desfilar a 97 gobernantes. Desde 1929, el PRI y su antecesor, el PNR, junto con el PAN, han mantenido el control del poder. Un siglo de hegemonía que parece estar llegando a su fin. La historia de Durango está repleta de figuras que han repetido mandatos, como Cipriano Guerrero, quien gobernó en siete ocasiones. Interinos, provisionales, sustitutos, militares y civiles, todos han contribuido a la narrativa política de este estado. Sin embargo, la ciudadanía parece estar lista para pasar página. El clamor por la transformación resuena con fuerza en cada rincón del territorio duranguense.
A pesar de representar el 1.45% de la población nacional, Durango ocupa el séptimo lugar entre las economías menos productivas del país, y el puesto 13 en el Índice de Progreso Social. La generación de empleos es una asignatura pendiente, ubicándose en el tercer peor lugar a nivel nacional. La pobreza laboral, la mortalidad infantil y materna, la falta de acceso a la alimentación y al agua potable, son realidades que azotan a la población. La vivienda, con altos índices de hacinamiento, cocinas de leña y pisos de tierra, refleja la precariedad en la que viven muchas familias duranguenses. La inseguridad, con el aumento de homicidios, la peligrosidad en las carreteras y los crímenes violentos, genera un clima de miedo e incertidumbre.
La educación, con una matrícula en preescolar, primaria y secundaria por debajo de la media nacional, no escapa a la crisis. El acceso a las comunicaciones, la salud y la calidad medioambiental, sitúan a Durango en los últimos lugares del ranking nacional. La inclusión, la libertad personal, los derechos personales y el acceso a la educación superior, pintan un panorama desolador, relegando al estado a los últimos puestos a nivel nacional, según el Índice de Progreso Social basado en encuestas del INEGI. Estas desigualdades regionales, coinciden con la falta de alternancia en el poder.
La apertura comercial, el progreso social, las necesidades humanas básicas y las oportunidades para el desarrollo son prácticamente inexistentes. La migración juvenil, en busca de oportunidades que Durango no les ofrece, es una constante. Jóvenes que se ven obligados a abandonar su tierra y a desempeñar trabajos que no corresponden a su formación académica. Es un éxodo de talento que empobrece aún más al estado.
En este contexto, Durango se prepara para un cambio histórico. Las encuestas reflejan un crecimiento sostenido de la intención de voto a favor de Morena. A pesar de las denuncias sobre el uso de recursos públicos y programas sociales como la "tarjeta madre" para coaccionar el voto, la ciudadanía parece decidida a apostar por la transformación. El distanciamiento entre el PRI y el PAN, tanto a nivel estatal como nacional, fortalece la posibilidad de un cambio de rumbo. La esperanza se respira en el aire, y la posibilidad de un futuro mejor se vislumbra en el horizonte.
Fuente: El Heraldo de México