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30 de abril de 2025 a las 17:25

30 años del Cacahuatazo: ¿qué pasó?

¡Tres décadas del Cacahuatazo! ¿Quién lo diría? Parece que fue ayer cuando, pegados a la pantalla en una noche sabatina, fuimos testigos de la gloriosa caída de aquel cacahuate gigante. 1995, el año en que un programa, Sopa de Videos, nos regaló uno de los momentos más icónicos de la televisión mexicana. No solo era sábado, era el Día del Niño, y la promesa de 10 mil pesos hacía brillar los ojos de los participantes. Imaginen la escena: familias reunidas, la expectativa en el aire, y de pronto, emerge el Cacahuatazo, una botarga imponente, listo para conquistar al público y al jurado con sus movimientos al ritmo del Ratón Vaquero de Cri Cri. ¿Quién hubiera imaginado que aquel baile terminaría en un épico –y cómico– desplome desde un segundo piso?

El recuerdo sigue vívido: la botarga bailando con entusiasmo, el repentino traspié, la desesperada –e inútil– intentona de aferrarse a los globos, y finalmente, el inevitable impacto contra el suelo. A pesar del caos y la conmoción del momento, el camarógrafo, con una precisión casi milagrosa, capturó cada segundo de la caída, inmortalizando para siempre al Cacahuatazo en los anales de la televisión mexicana.

Más allá del golpe, más allá del susto, lo que quedó grabado en nuestra memoria colectiva fue la risa. Una risa genuina, espontánea, la risa que solo un momento tan absurdamente perfecto puede provocar. Y la recompensa, ¡10 mil pesos! Una victoria agridulce, quizás, pero una victoria al fin y al cabo. El Cacahuatazo no solo se ganó el premio, se ganó un lugar en el corazón de todo un país.

El Cacahuatazo trascendió la pantalla chica. De ser un simple video casero, pasó a ser tema de conversación en todos los rincones de México. Y con la llegada de la era digital, su leyenda se amplificó aún más, convirtiéndose en un meme recurrente, un símbolo de la nostalgia noventera, un recordatorio de una época más sencilla en la que la televisión nos unía y nos hacía reír a carcajadas.

Hablar del Cacahuatazo es hablar de Sopa de Videos, y hablar de Sopa de Videos es hablar de Oscar Cadena, un verdadero ícono de la televisión mexicana. Con su carisma inigualable y su peculiar estilo, Cadena supo conectar con la audiencia, presentándonos semana tras semana una colección de videos curiosos, graciosos y, a veces, hasta un poco surrealistas. Sopa de Videos era un programa simple, pero efectivo, un precursor de los actuales programas de videos virales. La fórmula era sencilla: videos caseros, un jurado de celebridades y la infaltable "inventora de la Segob" para dar su veredicto final. Una combinación ganadora que mantuvo a las familias mexicanas entretenidas durante años.

El legado de Oscar Cadena, al igual que el del Cacahuatazo, permanece vivo en la memoria de quienes crecimos viendo sus programas. Y aunque ya no esté físicamente con nosotros, su voz, su sonrisa y su inconfundible "¡cámara infraganti!" seguirán resonando en nuestros corazones.

Así que la próxima vez que vean un meme del Cacahuatazo, o que recuerden aquellas noches de sábado pegados a la televisión, tómense un momento para celebrar la magia de la televisión y la nostalgia de los 90. Porque el Cacahuatazo, más que una simple botarga cayendo de un segundo piso, es un símbolo de una época que, aunque haya pasado, sigue viva en nuestros recuerdos.

Fuente: El Heraldo de México