29 de abril de 2025 a las 07:05
Tragedia: Niño de 12 años víctima de bala perdida
La tragedia ha golpeado a la comunidad de Puente Blanco, en la alcaldía Iztapalapa, dejando a vecinos y autoridades conmocionados ante la repentina muerte de un niño de tan solo 12 años. El silencio de la tarde se vio interrumpido por la llegada de sirenas y el murmullo de la incertidumbre, transformando la tranquilidad habitual en un escenario de profunda tristeza. Un disparo de arma de fuego en la cabeza segó la vida del menor dentro de su propio hogar, ubicado en la calle Usumacinta, esquina con Avenida de las Torres. Las paredes que alguna vez protegieron sus risas y sueños, ahora resguardan el eco de un evento inexplicable que ha dejado un vacío irremplazable en el corazón de su familia.
Los primeros reportes dibujan una escena desgarradora: el niño se encontraba en su domicilio cuando, repentinamente, se desvaneció, con una herida sangrante en la cabeza. La imagen del pequeño, desvanecido en el suelo, ha conmocionado a los vecinos que, sin dudarlo, alertaron a las autoridades. La pronta respuesta de peritos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, a bordo de una unidad forense, y de policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) adscritos al sector Tezonco, marcó el inicio de una investigación que busca desentrañar las circunstancias de este lamentable suceso.
La incertidumbre y la angustia se palpan en el ambiente. Mientras los peritos trabajan meticulosamente en la recolección de evidencias dentro del domicilio, las preguntas sin respuesta se multiplican. ¿Cómo pudo ocurrir semejante tragedia? ¿Fue un accidente? ¿Un acto deliberado? Las hipótesis, como sombras alargadas por el sol poniente, comienzan a tejerse en torno al caso. De manera extraoficial, trasciende que una de las líneas de investigación se centra en la posibilidad de una bala perdida, una tragedia ciega que habría alcanzado al menor dentro de la aparente seguridad de su hogar. Sin embargo, hasta el momento, la Fiscalía no ha confirmado ni desmentido esta versión, manteniendo la cautela propia de una investigación en curso.
La comunidad de Puente Blanco se encuentra consternada. Vecinos, amigos y familiares se unen en el dolor y la incredulidad. La vida de un niño, llena de promesas y futuro, se ha apagado de manera abrupta, dejando una herida profunda en el tejido social. Mientras las autoridades continúan con las investigaciones, la esperanza se centra en encontrar respuestas, en esclarecer los hechos y en que la justicia prevalezca, brindando un mínimo consuelo a una familia destrozada por la pérdida irreparable de su hijo. Este caso nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de trabajar en la construcción de una sociedad más segura para nuestros niños, donde tragedias como esta no vuelvan a repetirse. La investigación continúa y la comunidad espera con ansias el esclarecimiento de los hechos, clamando justicia y un futuro donde la infancia pueda desarrollarse en paz y seguridad.
Fuente: El Heraldo de México