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29 de abril de 2025 a las 20:35

Simulacro Nacional 2025: ¡Prepárate!

La tierra tembló, pero solo en nuestros corazones. A las 11:30 horas de este martes 29 de abril, el sonido estridente, pero a la vez esperanzador, de la alerta sísmica nos recordó la importancia de estar preparados. Millones de mexicanos, desde la bulliciosa Ciudad de México hasta los tranquilos pueblos de Oaxaca, participamos en el Primer Simulacro Nacional de 2025, una prueba vital para afinar nuestros protocolos de seguridad y reafirmar nuestra resiliencia ante la fuerza impredecible de la naturaleza.

Imaginen la escena: en las oficinas, el tecleo frenético se detuvo; en las escuelas, las risas infantiles se silenciaron; en las calles, el ritmo acelerado de la vida cotidiana se congeló. Todos, unidos por un mismo objetivo: protegernos. El hipotético terremoto, con una magnitud de 8.1 y epicentro en Tehuantepec, Oaxaca, nos recordó la vulnerabilidad de nuestra tierra y la necesidad de estar siempre alerta.

Este simulacro, más allá de un simple ejercicio, es un testimonio de la evolución tecnológica y de la creciente consciencia colectiva. El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), con su cobertura extendida, demostró su eficacia al activar no solo los altavoces del C5, sino también las alertas en nuestros celulares. Esa pequeña pantalla, convertida en un aliado en momentos cruciales, nos recordó con un mensaje claro y conciso: "ESTE ES UN SIMULACRO".

La Plataforma de Alertamiento y Gestión Integral de Riesgos de México del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico, A.C., confirmó el éxito de la prueba, destacando la importancia de la tecnología en la prevención de desastres. No solo se trató de una alerta, sino de un recordatorio tangible de la importancia de la preparación.

Pero más allá de la tecnología, lo verdaderamente importante es la respuesta de la gente. Las historias de colaboración, de apoyo mutuo y de solidaridad que surgieron a raíz del simulacro son un reflejo del espíritu indomable de los mexicanos. Desde los brigadistas voluntarios guiando a sus vecinos hasta los maestros protegiendo a sus alumnos, cada acción, por pequeña que parezca, contribuyó a fortalecer nuestra capacidad de respuesta.

Este simulacro no es el final, sino el comienzo. Es una invitación a revisar nuestros planes familiares de protección civil, a identificar las zonas seguras en nuestros hogares y lugares de trabajo, y a conversar con nuestros seres queridos sobre cómo actuar en caso de un sismo real.

La prevención no es un acto aislado, sino un compromiso continuo. Es una inversión en nuestra seguridad y en la tranquilidad de nuestras familias. Sigamos aprendiendo, sigamos preparándonos y sigamos construyendo un México más resiliente ante los desafíos de la naturaleza.

Fuente: El Heraldo de México