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29 de abril de 2025 a las 21:00

Prepárate para lo peor: Kit de supervivencia UE

La sombra de la incertidumbre se cierne sobre Europa. El reciente apagón masivo que paralizó a España, Portugal y partes de Francia, dejando a su paso un rastro de caos e interrogantes, ha reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras y la necesidad de estar preparados para lo impensable. Más allá de las molestias temporales, este incidente nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad de la normalidad y la importancia de la previsión. Recordamos las recomendaciones de la Unión Europea, emitidas en marzo pasado, que instan a los ciudadanos a preparar kits de emergencia ante posibles catástrofes, desde desastres naturales hasta ciberataques. ¿Es acaso una premonición? ¿Una casualidad inquietante? La tensión geopolítica, el conflicto en Ucrania y las amenazantes declaraciones de Vladimir Putin forman un telón de fondo que amplifica la sensación de inseguridad.

La imagen de miles de personas evacuando trenes a pie, caminando por las vías durante horas, es un recordatorio gráfico de nuestra dependencia de la tecnología y de lo rápido que podemos vernos arrojados a una realidad precaria. Las calles sumidas en la oscuridad, el tráfico convertido en un caos por la ausencia de semáforos, los comercios y fábricas paralizadas… escenas que evocan un futuro distópico, pero que, sin embargo, se materializaron durante horas en el corazón de Europa.

El pánico se apoderó de muchos. Las compras compulsivas en los supermercados reflejan el miedo a lo desconocido, la necesidad de aferrarse a una sensación de control ante la incertidumbre. 72 horas. Ese es el tiempo que, según la UE, debería durar un kit de emergencia. Tres días para sobrevivir a una crisis. ¿Suficiente? ¿Realista? La pregunta queda flotando en el aire.

Mientras las autoridades españolas investigan las causas del apagón, barajando desde un fallo técnico hasta un posible ciberataque, la sombra del Incibe, el Instituto Nacional de Ciberseguridad, se cierne sobre la investigación. El recuerdo del ciberataque que sumió a Ucrania en la oscuridad en 2015, y que se repitió en Kiev un año después, alimenta la hipótesis de una acción deliberada, de una mano invisible que busca desestabilizar.

Pero más allá de las causas, este incidente pone de manifiesto la necesidad de una profunda reflexión. ¿Estamos realmente preparados para afrontar una crisis de gran envergadura? ¿Son suficientes las recomendaciones de la UE? ¿Qué podemos hacer, individual y colectivamente, para fortalecer nuestra resiliencia? La respuesta no es sencilla, pero el debate es urgente. No podemos permitirnos el lujo de esperar a la próxima crisis para actuar. La prevención, la planificación y la cooperación son las claves para afrontar un futuro incierto. El apagón, más allá de la oscuridad, nos ha iluminado una realidad incómoda: nuestra vulnerabilidad. Y es hora de tomar medidas.

No podemos ignorar las señales. Desde la creciente tensión geopolítica hasta el cambio climático, el mundo se enfrenta a desafíos sin precedentes. La interconexión de nuestras infraestructuras, si bien nos ofrece innumerables beneficios, también nos expone a riesgos sistémicos. Un fallo en un punto puede desencadenar una cascada de consecuencias imprevisibles. La preparación, la redundancia y la diversificación son esenciales para minimizar el impacto de futuras crisis. Debemos aprender de la experiencia, fortalecer nuestros sistemas y, sobre todo, fomentar la conciencia ciudadana. La resiliencia no es solo una cuestión de infraestructuras, es una cuestión de mentalidad, de preparación individual y colectiva. El apagón nos ha recordado que la luz, como la estabilidad, no está garantizada. Es hora de encender la luz de la previsión y construir un futuro más seguro.

Fuente: El Heraldo de México