29 de abril de 2025 a las 09:30
Libertad de expresión: ¿bajo ataque?
El fantasma de la censura se cierne sobre México. La propuesta de una nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, impulsada desde el Palacio Nacional, ha desatado una tormenta de controversia y preocupación. A pesar del aplazamiento de su discusión en el Senado, la intención del partido gobernante de controlar los medios electrónicos y las redes sociales es evidente. Se percibe una clara estrategia para restringir la libertad de expresión y de prensa, principios fundamentales consagrados en nuestra Constitución.
Esta iniciativa, con tintes autoritarios que recuerdan a los regímenes de Cuba y Venezuela, busca centralizar el poder sobre las comunicaciones en la Agencia de Transformación Digital, dependiente directamente del Ejecutivo. A través de esta agencia, el gobierno pretende controlar el otorgamiento y la cancelación de concesiones, e incluso, determinar qué información puede o no ser difundida. Un peligroso precedente que nos acerca a un escenario de control informativo y manipulación mediática.
Las modificaciones al artículo 109 de la propuesta original, la sugerencia de un parlamento abierto por parte de Adán Augusto López, e incluso el llamado al diálogo con la oposición del senador Ricardo Monreal, no logran disipar la inquietud. Estas maniobras parecen ser meras estrategias dilatorias para calmar las críticas, mientras se prepara el terreno para la imposición de esta ley mordaza.
La premura del partido gobernante por aprobar esta reforma es un claro indicativo de su importancia estratégica. El control de los medios de comunicación tradicionales, como la prensa escrita, la radio y la televisión, y ahora también de las redes sociales, es un elemento clave para perpetuar su poder. Dominar el flujo de información les permitiría moldear la opinión pública, silenciar las voces disidentes y construir una narrativa a su conveniencia.
Mientras tanto, en el ámbito internacional, la inminente llegada de Ronald Johnson como nuevo embajador de Estados Unidos en México genera expectativas y cierta incertidumbre. Su trayectoria en la CIA, las Boinas Verdes y su vínculo con Nayib Bukele, presidente de El Salvador, lo perfilan como una figura controvertida. Su nombramiento plantea interrogantes sobre la futura relación bilateral y el papel que jugará en el contexto político mexicano.
En otro orden de ideas, el Vaticano ha confirmado que el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco se llevará a cabo el 7 de mayo en la Capilla Sixtina. Cerca de 300 cardenales se reunirán para este importante evento, aunque solo 133, menores de 80 años, tendrán derecho a voto. El mundo católico espera con expectación la elección del nuevo pontífice, quien deberá guiar a la Iglesia en un contexto global complejo y desafiante.
La convergencia de estos acontecimientos, tanto nacionales como internacionales, nos sitúa en un momento crucial. La defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información se vuelve más urgente que nunca. Debemos estar vigilantes ante cualquier intento de controlar y manipular la verdad. El futuro de nuestra democracia depende de ello.
Fuente: El Heraldo de México