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29 de abril de 2025 a las 16:35

Justicia para Erik: Academia Militarizada Clausurada

La tragedia ha golpeado a la comunidad educativa de la colonia Santa María la Ribera, dejando una estela de dolor e indignación. Erick N, un adolescente de tan solo 13 años, perdió la vida durante un curso de verano en la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc, un hecho que ha conmocionado a familiares, amigos y vecinos. Ayer, las puertas del plantel, usualmente escenario de formación y disciplina, se convirtieron en el punto de encuentro para una manifestación desgarradora. Voces clamando justicia resonaban en la calle Mariano Azuela, mientras amigos y familiares de Erick exigían respuestas y responsabilidades. La imagen del joven, llena de vida y promesa, contrastaba cruelmente con el silencio y la frialdad de las paredes de la academia.

El Instituto de Verificación Administrativa (INVEA), respondiendo a la gravedad del suceso y a la demanda pública, procedió a la clausura temporal del centro. Los sellos de suspensión de actividades, colocados en las puertas y fachada del inmueble, son un testimonio mudo de la tragedia y el inicio de una investigación que deberá esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Erick. La Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc, ubicada en el número 181 de la calle Mariano Azuela, permanece cerrada, con un silencio que contrasta con el bullicio habitual de las actividades escolares. En su fachada, aún se pueden observar los carteles y pancartas colocadas durante la manifestación, con la frase "Justicia para Erick" resonando como un grito desgarrador en el corazón de la colonia.

Este lamentable suceso abre un profundo debate sobre la seguridad y la responsabilidad en los centros educativos, especialmente en aquellos que imparten formación militarizada. ¿Qué protocolos de seguridad se seguían en la academia? ¿Se contaba con personal capacitado para atender emergencias? ¿Se ejercía la disciplina de manera adecuada y respetuosa con los derechos de los menores? Estas son algunas de las preguntas que exigen respuesta. Mientras tanto, la comunidad educativa se encuentra sumida en la incertidumbre y el dolor. La pérdida de Erick ha dejado una herida profunda que tardará en sanar. Más allá de las investigaciones y las posibles sanciones, la prioridad debe ser el apoyo a la familia del joven y la creación de mecanismos que garanticen la seguridad y el bienestar de todos los estudiantes.

El caso de Erick N no debe quedar impune. Es necesario llegar al fondo de lo sucedido y depurar responsabilidades. Solo así se podrá honrar la memoria del joven y evitar que tragedias como esta se repitan. La sociedad exige transparencia y justicia. La educación debe ser sinónimo de crecimiento, formación y seguridad, nunca de dolor y pérdida. La comunidad de Santa María la Ribera, unida en el dolor, espera que este caso sirva como un llamado a la reflexión y a la acción para que las instituciones educativas sean espacios seguros y protectores para todos los niños y jóvenes. La justicia para Erick es justicia para todos.

Fuente: El Heraldo de México