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29 de abril de 2025 a las 09:45

Infórmate y construye democracia

La democracia, ese ideal que busca el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, se desvanece como un espejismo en ausencia de la participación ciudadana. Se convierte en una cáscara vacía, un concepto sin alma. ¿Imaginan un proceso electoral sin la vibrante energía de la ciudadanía? Sería una pantomima, una representación sin público, un escenario carente de actores. La verdadera esencia de la democracia reside en la voz del pueblo, en la voluntad expresada a través del voto, en la participación activa de cada ciudadano.

En México, nos encontramos en un momento crucial, un punto de inflexión en nuestra historia democrática. Por primera vez, tendremos la oportunidad de elegir, mediante el sufragio popular, a quienes ocuparán cargos de vital importancia: ministras, ministros, magistradas, magistrados, juezas y jueces. Este hecho sin precedentes representa una oportunidad invaluable para reafirmar nuestro derecho y, al mismo tiempo, nuestro deber de participar activamente en la construcción de nuestro futuro como nación. No se trata solo de depositar un voto en la urna, sino de comprender la trascendencia de ese acto, de ser conscientes del poder que reside en nuestras manos.

Para ejercer responsablemente este derecho, es fundamental estar informados. Necesitamos comprender la realidad que nos rodea, los desafíos que enfrentamos y los posibles escenarios que se abren ante nosotros. La información se convierte, entonces, en una herramienta indispensable, en un faro que nos guía en la toma de decisiones. Nos permite analizar, comparar, evaluar y, finalmente, elegir con conocimiento de causa. Un ciudadano informado es un ciudadano empoderado, capaz de participar activamente en la transformación de su país.

La información no solo nos empodera como ciudadanos, sino que también fortalece la confianza en el sistema. Al contar con información clara, precisa y accesible, podemos comprender mejor los procesos, las instituciones y los mecanismos que rigen nuestra democracia. Esto genera confianza y legitimidad, pilares fundamentales para la estabilidad y el desarrollo de cualquier nación.

En este sentido, la reciente decisión de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, del pasado 9 de abril, marca un hito en nuestro camino hacia una democracia más participativa. Al permitir que quienes nos desempeñamos en el ámbito gubernamental promovamos la participación ciudadana e informemos sobre el proceso electoral extraordinario 2025, se abre una ventana de oportunidad para acercar la información a la gente, para disipar dudas y fomentar la participación activa. Claro está, esta labor debe realizarse con imparcialidad y responsabilidad, sin pretender influir en la decisión del electorado. Se trata de empoderar, no de inducir.

Este proceso electoral extraordinario de 2025, aunque pueda parecer lejano, tiene una importancia capital. Nos acerca a un Poder Judicial más humano, más democrático y más cercano a la gente. Es una oportunidad para construir un sistema judicial más justo, más transparente y más eficiente, un sistema que responda a las necesidades y demandas de la ciudadanía.

La equidad y la imparcialidad son los pilares sobre los que se sustenta una democracia sólida. Estos principios garantizan el acceso a la información, el respeto a la libertad de decisión y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. Informar responsablemente es empoderar a la ciudadanía, es brindarles las herramientas necesarias para que puedan tomar decisiones informadas y participar activamente en la construcción de un futuro mejor.

Es imperativo que la ciudadanía conozca a fondo este nuevo proceso democrático. No podemos permitir que la falta de información se convierta en un obstáculo para la participación. Debemos responder a preguntas fundamentales: ¿Cómo votar si hay quienes desconocen la existencia de la elección? ¿Cómo votar si no comprendemos a quiénes vamos a elegir? La respuesta está en la información, en la difusión, en la educación cívica.

Una democracia sólida se construye con la participación activa y consciente de sus ciudadanos. Cuando comprendemos lo que está en juego, votamos con responsabilidad. Y cuando votamos con responsabilidad, fortalecemos a México. En esta elección, la ciudadanía no puede ser una mera espectadora. Para participar, necesitamos comprender. Y para comprender, necesitamos información oportuna. La democracia no florece en el silencio, sino en la palabra informada. En cada elección, grande o pequeña, federal o local, recordemos que, más allá del voto individual, está la voluntad colectiva de construir un país más justo. Ese es el desafío que nos convoca en este proceso extraordinario de 2025.

Fuente: El Heraldo de México