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29 de abril de 2025 a las 22:00

Indisciplina en Cruz Azul: ¿Quiénes son los jugadores problemáticos?

La indisciplina en el fútbol es un tema recurrente que, lamentablemente, vuelve a la palestra con el caso de Rodrigo Huescas. Aunque su incidente con la ley ocurrió en Dinamarca, la sombra de Cruz Azul se cierne sobre el joven jugador, recordándonos una larga lista de polémicas protagonizadas por futbolistas cementeros. Y es que la Máquina Celeste, guste o no, siempre da de qué hablar, dentro y fuera de la cancha. La pregunta es: ¿se trata de una simple coincidencia o existe una cultura de la indisciplina arraigada en el club?

El caso de Huescas, con su exceso de velocidad y licencia vencida, es un ejemplo de la inmadurez que a veces acompaña al talento. Un joven promesa que, cegado quizá por las luces del éxito temprano, comete un error que podría costarle caro, incluyendo la deportación y la ruptura de su contrato. Es una llamada de atención no solo para él, sino para todos los jóvenes futbolistas que deben entender que la responsabilidad va de la mano con el privilegio de ser profesionales.

Pero Huescas no es un caso aislado en la historia reciente de Cruz Azul. Recordemos la polémica fiesta de cumpleaños del "Cata" Domínguez, con temática de narcotráfico. Una decisión inexplicable e insensible que, aunque se disculpó, dejó una mancha en la imagen del club y del jugador. Una muestra de cómo la falta de criterio y la banalización de temas serios pueden tener consecuencias negativas.

Yendo más atrás en el tiempo, el caso de Martín Galván, un talento desperdiciado por la indisciplina. Debuta a los 15 años, una promesa deslumbrante, pero sus constantes faltas de respeto a las normas, como el incidente de las mujeres en la concentración de la Selección Sub-17, truncaron una carrera que prometía mucho. Una lección para las jóvenes promesas: el talento sin disciplina es como un coche sin frenos.

La pandemia tampoco fue excusa para algunos jugadores cementeros. Jonathan Borja y Pablo Cepellini, con sus actitudes irresponsables, demostraron una falta de compromiso con el club y con la situación sanitaria que vivía el mundo. Borja, inventando un positivo a Covid y negándose a jugar con el equipo Sub-20, y Cepellini, asistiendo a fiestas en pleno confinamiento, sellaron su salida del club.

La historia de Carlos "Gullit" Peña y su lucha contra el alcoholismo es un capítulo aparte. Un jugador con un talento innegable, pero con una adicción que le impidió alcanzar su máximo potencial. Sus incidentes en Cruz Azul, como la compra de cerveza cerca del club y el episodio de la fuente del hotel, son un triste recordatorio de cómo los demonios internos pueden sabotear una carrera.

Finalmente, el reciente accidente de Willer Ditta y su actitud prepotente tras el incidente, añade otra mancha al historial de Cruz Azul. Aunque la responsabilidad del accidente aún está por determinarse, su comportamiento posterior deja mucho que desear.

Todos estos casos nos obligan a reflexionar sobre la importancia de la disciplina en el fútbol. No basta con el talento, se necesita compromiso, responsabilidad y respeto, tanto dentro como fuera de la cancha. Cruz Azul, como institución, debe tomar medidas para fomentar una cultura de la disciplina y evitar que estos episodios se repitan. El futuro del club y de sus jugadores depende de ello. ¿Será capaz la Máquina Celeste de aprender de sus errores y construir un futuro más sólido, basado en el respeto y la profesionalidad? El tiempo lo dirá.

Fuente: El Heraldo de México