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29 de abril de 2025 a las 09:40

India vs. Pakistán: ¿Guerra a la vista?

La sombra de la guerra vuelve a cernirse sobre el subcontinente indio. La masacre de Pahalman, en la disputada región de Cachemira, ha reabierto viejas heridas y avivado las tensiones entre India y Pakistán, dos potencias nucleares con una historia marcada por la desconfianza y el conflicto. El eco de los disparos resuena aún en el valle, donde la sangre de 26 víctimas inocentes ha teñido de luto un lugar sagrado para millones de hindúes. Este santuario, dedicado al dios Shiva, es un punto de encuentro para peregrinos de todo el mundo, un remanso de paz que ahora se ha convertido en escenario de la barbarie.

La autoría del atentado ha sido reivindicada por el Frente de Resistencia de Cachemira, un grupo envuelto en el misterio. Su nombre emerge de las sombras, con escasa información disponible sobre su estructura, ideología y objetivos. Aparecieron en el radar de la inteligencia internacional en 2019, tras un ataque en Srinagar, la capital de verano de Cachemira. Ahora, con este nuevo acto de violencia, se sitúan en el centro de una crisis que amenaza con desestabilizar la región.

La reacción de India ha sido contundente. El primer ministro Narendra Modi, con la firmeza que le caracteriza, ha calificado la masacre como un acto de terrorismo y ha prometido justicia para las víctimas. Sus palabras, cargadas de indignación y dolor, reflejan el sentir de una nación herida en su orgullo. Las fuerzas de seguridad indias han lanzado una ofensiva antiterrorista en Cachemira, desplegando un arsenal tecnológico que incluye misiles de corto alcance capaces de eliminar blancos en movimiento. Paralelamente, se ha ordenado la expulsión de todos los ciudadanos paquistaníes del territorio indio, una medida que aumenta la presión sobre el país vecino.

Pakistán, por su parte, niega cualquier implicación en el atentado y exige pruebas que sustenten las acusaciones de India. El ministro de Defensa, Khawaja Asif, ha rechazado categóricamente las insinuaciones de apoyo al terrorismo y ha denunciado la retórica belicista de Nueva Delhi. En un gesto de protesta, Islamabad ha suspendido la emisión de visas para ciudadanos indios, ha cerrado su espacio aéreo a los aviones procedentes de India y ha congelado todas las actividades comerciales bilaterales.

La escalada de tensiones es palpable. La región se encuentra al borde del abismo, con ambos países enzarzados en una peligrosa dinámica de acción-reacción. La amenaza de India de suspender el Tratado de Aguas del Indo, un acuerdo crucial para el reparto de los recursos hídricos, ha sido recibida con una advertencia aún más grave por parte de Pakistán: considerarían tal acción como un acto de guerra. En este contexto de alta tensión, la posibilidad de un conflicto bélico, con consecuencias devastadoras para la región y el mundo, se vislumbra cada vez más real. La ausencia de un mediador internacional que pueda tender puentes entre las partes agrava aún más la situación. El mundo observa con preocupación cómo la crisis se agudiza, mientras la sombra de la guerra se proyecta sobre el subcontinente indio, amenazando con sumirlo en una nueva era de violencia y destrucción. ¿Será posible encontrar una salida pacífica a este peligroso enfrentamiento? ¿Prevalecerá la razón sobre la emoción? El futuro de la región, y quizás del mundo, depende de la respuesta a estas preguntas.

Fuente: El Heraldo de México