29 de abril de 2025 a las 09:30
Gobernador de Torreón inicia revuelta
La sombra de la duda se cierne sobre Torreón. Lo que a simple vista parecía un paro policial, se revela como una intrincada trama política tejida desde las altas esferas del poder estatal. Fuentes cercanas al Palacio de Gobierno aseguran que el gobernador Manolo Jiménez orquesta una campaña de desprestigio contra el alcalde Román Alberto Cepeda, una jugada de fuego amigo dentro del mismo PRI que amenaza con consumir la estabilidad de la ciudad. El abandono de sus puestos por parte de más de 250 policías, denunciando extorsiones, amenazas y una red de corrupción que se extiende hasta los mandos superiores, dejó a Torreón a merced de la delincuencia. La intervención del Ejército, necesaria para restablecer el orden, evidenció la gravedad de la situación, mientras el gobernador, en lugar de asumir su responsabilidad, minimizaba la crisis y prometía una solución que, en la práctica, significaba desplazar la autoridad del alcalde.
La filtración de un audio ha destapado la olla podrida. En él, mandos policiales confiesan que el movimiento cuenta con el beneplácito del gobernador y del fiscal general del estado, ambos citados a comparecer ante el Congreso local. El propósito no es sanear la corporación, sino descabezar la administración de Cepeda. Esta operación cuenta con aliados dentro del municipio: Zamir Alejandro Braham Reza, alias “Comandante Lince”, y Raymundo Muñoz Nájera, “El Comandante Ray” o “El 07”, actúan como operadores en el terreno, bajo las órdenes directas de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, dirigida por Hugo Gutiérrez. La situación es alarmante: la policía, convertida en arma política, y la ciudadanía, rehén de una guerra de poder dentro del PRI.
Mientras tanto, las cifras de la ENSU del INEGI son contundentes: la percepción de inseguridad en Torreón se ha disparado casi diez puntos en tan solo tres meses. Dejar que la corrupción policial se enquistara no fue un error, sino una estrategia calculada. Y el precio lo paga, una vez más, la población.
Por otro lado, en el municipio hidalguense de Tianguistengo, la opulencia y la miseria se dan la mano. Mientras más de la mitad de sus 15 mil habitantes lucha contra la pobreza, el analfabetismo y la falta de servicios básicos, el alcalde Febronio Rodríguez celebró los 15 años de su hija con una fiesta digna de la realeza. El derroche fue monumental: la presencia estelar de "El Komander", cuyo caché ronda los 200 mil pesos por hora, y la participación de otros grupos musicales amenizaron el festejo para más de 600 invitados, entre ellos figuras políticas como Francisco Sinuhé, alcalde de Zempoala. La fiesta, que se extendió hasta el vecino municipio de Zacualtipán, contrasta brutalmente con la realidad de Tianguistengo, donde la pobreza y el rezago son el pan de cada día. Un ejemplo más del cinismo y la desconexión de la clase política con las necesidades de la gente.
Fuente: El Heraldo de México