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30 de abril de 2025 a las 02:40

Doctor falso: tragedia en quirófano

La tragedia que rodea la muerte de María Paz Peñaloza, una joven madre de 31 años, ha conmocionado a la comunidad de Queens y ha puesto en evidencia los peligros latentes de los procedimientos estéticos clandestinos. La búsqueda de la belleza y la presión social por alcanzar ciertos estándares estéticos, lamentablemente, pueden llevar a algunas personas a tomar decisiones arriesgadas, poniendo su salud e incluso su vida en manos de individuos sin la formación y la acreditación necesarias. El caso de María Paz es un recordatorio desgarrador de esta realidad.

Imaginen por un momento la angustia de una madre que deja atrás a dos pequeños hijos, un futuro truncado por una decisión tomada con la esperanza de mejorar su imagen. La promesa de un procedimiento estético a un precio aparentemente accesible, realizado en la discreción de un apartamento, se convirtió en una pesadilla. $1,900 dólares, una cifra que ahora representa el costo de una vida, el precio de la confianza depositada en un falso profesional.

Felipe Hoyos-Foronda, el hombre de 37 años acusado de homicidio y agresión, no solo actuó con una imprudencia criminal al realizar un procedimiento médico sin la licencia requerida, sino que su posterior huida del lugar de los hechos, reservando un vuelo a Colombia mientras María Paz luchaba por su vida, revela una profunda falta de ética y humanidad. Su intento de escape, frustrado por las autoridades en el Aeropuerto JFK, pinta el retrato de un individuo que priorizó su propia libertad por encima del bienestar de su paciente.

Las evidencias encontradas en su vehículo, jeringas usadas, restos de sangre y una botella vacía de lidocaína, son un testimonio silencioso de la precariedad e insalubridad en la que se realizaban estos procedimientos. La confesión de Hoyos-Foronda, admitiendo haber realizado procedimientos similares "cientos de veces", es escalofriante. ¿Cuántas otras mujeres han estado expuestas a estos riesgos? ¿Cuántas otras historias similares permanecen ocultas en las sombras de la clandestinidad?

La lidocaína, el anestésico local que se presume fue la causa de la sobredosis de María Paz, es un medicamento que, como cualquier otro, requiere ser administrado por profesionales capacitados y en un entorno controlado. La falta de conocimiento sobre las dosis adecuadas y los posibles efectos secundarios puede tener consecuencias devastadoras, como lo demuestra este trágico suceso.

La indignación de la comunidad médica es comprensible. Este caso no solo representa una pérdida irreparable para la familia de María Paz, sino que también mancha la reputación de los profesionales de la salud que ejercen su labor con ética y responsabilidad. La fiscal de distrito de Queens, Melinda Katz, ha hecho un llamado a la comunidad para que denuncie cualquier caso similar y evite caer en las garras de falsos profesionales que ponen en riesgo la salud y la vida de las personas.

El dolor de la familia de María Paz es palpable. Su madre, Gladys Cabrera, clama por justicia, mientras que su esposo, Theodore Paloumbas, se enfrenta al dolor de la pérdida y a la incertidumbre de un futuro sin su compañera. Este caso debe servir como un llamado a la reflexión sobre la importancia de informarse y buscar profesionales calificados para cualquier procedimiento médico. La belleza no debe costar una vida.

Fuente: El Heraldo de México