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29 de abril de 2025 a las 17:25
Cuida la voz de tu gato: Remedios caseros
El silencio, un fenómeno inusual en un hogar con gatos, puede ser la primera señal de alerta. Ese maullido característico, que acompaña nuestros días con ronroneos, quejas y reclamos, de repente se apaga, se vuelve un susurro áspero, casi imperceptible. La afonía en gatos, aunque no tan frecuente como en humanos, es una realidad que debemos conocer para actuar con rapidez y proteger la salud de nuestros compañeros felinos. Imaginen esa pequeña caja de resonancia, la laringe, inflamada e irritada, dificultando el paso del aire y transformando el maullido vibrante en un sonido apagado.
Las causas de esta afonía pueden ser tan variadas como un resfriado común, similar al que sufrimos nosotros, hasta situaciones más complejas. Pensemos en un gatito juguetón que se excede en sus carreras y maullidos, forzando sus cuerdas vocales hasta la irritación. O en una gata en celo, llamando la atención de sus pretendientes con maullidos insistentes que terminan por inflamar su garganta. Incluso el estrés, ese enemigo silencioso que afecta tanto a humanos como a animales, puede manifestarse en un exceso de vocalización y, consecuentemente, en afonía.
Más allá de estas causas comunes, existen otros factores que pueden silenciar a nuestros felinos. La exposición a sustancias irritantes, como aerosoles, humo de tabaco o productos de limpieza, puede inflamar las vías respiratorias y afectar la voz. Asimismo, la presencia de cuerpos extraños, como pequeños huesos o espinas, alojados en la garganta, puede causar no solo afonía sino también dificultad para respirar y tragar, una situación que requiere atención veterinaria inmediata. En casos más graves, la afonía puede ser síntoma de tumores en la laringe, una posibilidad que, aunque menos frecuente, no debemos descartar.
Si notamos que nuestro gato está afónico, debemos observar con atención su comportamiento. La dificultad para tragar, acompañada de rechazo al agua y la comida, puede indicar una infección o irritación severa. En estos casos, la hidratación es fundamental para la recuperación. Ofrecer alimentos húmedos, más fáciles de ingerir, puede ayudar a que el gato se alimente correctamente mientras se recupera.
Existen algunos remedios caseros que pueden aliviar la molestia de la garganta. El vapor de agua caliente, por ejemplo, puede ayudar a humedecer las vías respiratorias y reducir la inflamación. Podemos crear un ambiente húmedo en el baño, dejando correr el agua caliente de la ducha por unos minutos, y permitiendo que el gato respire el vapor, siempre con precaución para evitar quemaduras. La miel, con sus propiedades antiinflamatorias y suavizantes, también puede ser un buen aliado. Una pequeña cucharadita de miel puede aliviar la irritación y el dolor de garganta, aunque debemos recordar que su consumo debe ser moderado debido a su contenido de azúcar.
Por último, y no menos importante, debemos proporcionar a nuestro gato un ambiente tranquilo y confortable para que se recupere. El descanso es fundamental para que el organismo combata la enfermedad. Un espacio cálido, libre de ruidos fuertes y corrientes de aire, puede marcar la diferencia en su proceso de recuperación.
Si la afonía persiste por más de dos días, o si observamos otros síntomas como dificultad para respirar, secreción nasal o pérdida de apetito, es imprescindible acudir al veterinario. Solo un profesional podrá determinar la causa exacta de la afonía y prescribir el tratamiento adecuado. Recordemos que la observación atenta y la acción temprana son clave para garantizar la salud y el bienestar de nuestros queridos compañeros felinos.
Fuente: El Heraldo de México