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29 de abril de 2025 a las 06:05

Colores de pijama para dormir mejor: Psicología TOP 3

La influencia de los colores en nuestra vida diaria va mucho más allá de una simple cuestión estética. Desde la ropa que vestimos hasta el color de las paredes de nuestro dormitorio, las tonalidades que nos rodean juegan un papel crucial en nuestro estado de ánimo, nuestra personalidad e incluso en la calidad de nuestro sueño. Atrás quedaron los tiempos en que la elección de un color se basaba únicamente en el gusto personal; hoy en día, la ciencia nos revela la profunda conexión entre el color y nuestras emociones.

La psicología del color ha abierto un fascinante campo de estudio que explora cómo las diferentes longitudes de onda de la luz, percibidas por nosotros como colores, impactan directamente en nuestro cerebro y, por consiguiente, en nuestras reacciones emocionales y conductuales. No se trata de una mera cuestión de preferencias subjetivas, sino de respuestas fisiológicas y psicológicas que se desencadenan ante la exposición a determinados estímulos cromáticos. Por ejemplo, mientras que algunos colores nos transmiten calma y serenidad, otros nos llenan de energía y vitalidad.

En el contexto del descanso, la influencia del color adquiere una relevancia aún mayor. Pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas durmiendo, y la calidad de ese sueño es fundamental para nuestro bienestar físico y mental. Si bien la investigación científica sobre la relación específica entre el color del pijama, la ropa de cama y la calidad del sueño aún está en desarrollo, los datos existentes, respaldados por la psicología del color, nos permiten comprender mejor cómo crear un ambiente propicio para el descanso.

Imaginemos por un momento la sensación de entrar en una habitación pintada en tonos azules suaves y relajantes. El azul, asociado con la tranquilidad, la paz y la serenidad, crea una atmósfera que invita al descanso y a la desconexión. Por otro lado, un dormitorio decorado en tonos rojos intensos, un color que evoca energía, pasión y excitación, podría dificultar la conciliación del sueño y generar una sensación de inquietud.

La elección del color de nuestro pijama también puede influir en la calidad de nuestro descanso. Vestir un pijama en tonos pastel, como el lavanda o el verde claro, puede transmitir una sensación de calma y favorecer la relajación. Por el contrario, colores vibrantes como el naranja o el amarillo, aunque ideales para el día, podrían resultar demasiado estimulantes para la hora de dormir.

Más allá de las generalizaciones, es importante recordar que la percepción del color es subjetiva y puede variar de una persona a otra. Lo que para uno resulta relajante, para otro puede ser irritante. Por ello, la clave para optimizar nuestro descanso a través del color reside en la experimentación y la auto-observación. Prestar atención a cómo nos sentimos en diferentes entornos cromáticos y elegir aquellos que nos transmitan mayor sensación de paz y tranquilidad es fundamental para crear un ritual de sueño reparador.

Además del color de las paredes y la ropa de cama, otros factores influyen en la calidad del sueño, como la iluminación, la temperatura de la habitación y la ausencia de ruidos. Crear un ambiente propicio para el descanso implica tener en cuenta todos estos elementos y encontrar el equilibrio perfecto que nos permita disfrutar de un sueño profundo y reparador.

Finalmente, la invitación es a explorar el fascinante mundo de la psicología del color y a descubrir cómo podemos utilizar esta herramienta a nuestro favor para mejorar nuestra calidad de vida, desde la elección de la ropa que vestimos hasta la creación de un santuario de paz y tranquilidad en nuestro dormitorio. El color no es solo una cuestión estética, es una poderosa herramienta que puede influir en nuestro estado de ánimo, nuestra energía y, en última instancia, en nuestro bienestar integral.

Fuente: El Heraldo de México