29 de abril de 2025 a las 15:55
Cajeras agredidas: ¿quién las protege?
La inseguridad en el Estado de México sigue azotando a sus habitantes, y esta vez, el blanco fueron los empleados de una tienda 3B en Ecatepec. Un grupo de mujeres, presuntamente “farderas”, desató una brutal agresión contra dos cajeros, dejando una estela de violencia e indignación. Lo que comenzó como un intento de robo, rápidamente escaló a una violenta represalia. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que las mujeres intentaban ocultar diversos artículos entre sus ropas. La rápida actuación de una cajera, quien denunció el hecho a la policía, desató la furia de las implicadas.
Lejos de amedrentarse, las supuestas ladronas regresaron a la tienda acompañadas de un hombre, quien sin mediar palabra, agredió a un cajero que valientemente intentó defender a su compañera. La brutalidad del ataque dejó al empleado inconsciente en el suelo. Mientras tanto, las mujeres se ensañaron con la cajera que las había denunciado. La jalaron del cabello, la patearon y la dejaron malherida en el piso, una escena que refleja la creciente violencia que se vive en la entidad.
La cobardía del ataque contrasta con la valentía de un cliente que, ante la indiferencia de los demás presentes, intentó auxiliar a los empleados. Sin embargo, la furia de las agresoras parecía imparable. La solidaridad del cliente, aunque insuficiente para detener la agresión, nos recuerda la importancia de no permanecer pasivos ante la injusticia.
Este incidente pone en relieve la vulnerabilidad de los trabajadores del comercio, quienes a diario se enfrentan a situaciones de riesgo. La impunidad que muchas veces rodea a este tipo de delitos, alimenta la audacia de los delincuentes. Las autoridades deben tomar medidas contundentes para garantizar la seguridad de los empleados y castigar ejemplarmente a los responsables.
El modus operandi de las “farderas” es cada vez más común. Actúan en grupo, generalmente con familiares o conocidos, y utilizan sus ropas para ocultar los artículos robados. Cuando son descubiertas, recurren a la violencia o a la intimidación para escapar. Es fundamental que la ciudadanía esté alerta y denuncie cualquier actividad sospechosa.
Más allá del robo, este caso nos habla de la descomposición social que se vive en algunas zonas del país. La violencia se ha normalizado y la indiferencia se ha convertido en cómplice silencioso de la delincuencia. Es necesario un cambio de mentalidad, una cultura de la denuncia y una mayor participación ciudadana para construir una sociedad más segura y justa. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos casos más como este tendrán que ocurrir para que las autoridades tomen cartas en el asunto y se garantice la seguridad de los trabajadores y la ciudadanía en general? La respuesta, sin duda, está en la voluntad política y en la participación activa de todos.
Este lamentable suceso no debe quedar impune. Exigimos justicia para los cajeros agredidos y un alto a la violencia que azota al Estado de México. La seguridad no es un privilegio, es un derecho que debe ser garantizado para todos. La sociedad mexiquense espera respuestas y acciones concretas por parte de las autoridades. No podemos permitir que la violencia se siga apoderando de nuestras calles y de nuestras vidas.
Fuente: El Heraldo de México