30 de abril de 2025 a las 00:30
Alivio arancelario para autos, pero México y Canadá fuera.
La industria automotriz global respira, al menos por un momento. Tras semanas de incertidumbre y especulación, el presidente Trump ha firmado un decreto que busca aliviar la presión sobre los fabricantes de coches, suavizando el impacto de los aranceles impuestos recientemente. Este movimiento, que llega después de una ola de críticas y análisis económicos que pronosticaban un impacto negativo en la economía estadounidense, se centra en la eliminación de los aranceles "superpuestos".
En términos prácticos, esto significa que los fabricantes ya no tendrán que enfrentarse a una doble imposición del 25% sobre los vehículos importados. Anteriormente, se sumaba un 25% al costo del vehículo y otro 25% al acero y aluminio utilizados en su fabricación, creando una barrera arancelaria del 50% en algunos casos. Con la nueva medida, se aplicará únicamente el arancel del 25% al vehículo completo, sin tener en cuenta los materiales utilizados en su producción.
Esta decisión representa un respiro para la industria, que temía un aumento significativo en los precios de los vehículos y una consecuente caída en las ventas. Sin embargo, la incertidumbre persiste. Si bien la eliminación de los aranceles superpuestos es una buena noticia, el arancel base del 25% sobre los vehículos importados sigue vigente, lo que mantiene la presión sobre los fabricantes y podría impactar en el precio final para el consumidor.
La situación es particularmente compleja para las empresas que dependen de la importación de acero y aluminio. Aunque se ha eliminado la doble imposición, el costo de las materias primas seguirá siendo elevado, lo que podría afectar su competitividad en el mercado. Además, la medida no aborda la cuestión de las posibles represalias comerciales por parte de otros países, que podrían afectar aún más a la industria automotriz estadounidense.
Un punto a destacar es la exención de Canadá y México de estos aranceles, al menos por el momento, gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este acuerdo comercial, que reemplazó al NAFTA, mantiene un flujo comercial más libre entre los tres países norteamericanos. Sin embargo, la futura relación comercial entre estas naciones sigue siendo un tema de debate y podría verse afectada por las decisiones políticas de cada uno de los gobiernos.
Es crucial seguir de cerca la evolución de esta situación, ya que el futuro de la industria automotriz global depende en gran medida de las políticas comerciales implementadas por las principales potencias económicas. La volatilidad del mercado y la incertidumbre política hacen que sea difícil predecir el impacto a largo plazo de estas medidas. Se espera que en los próximos meses se aclare el panorama y se puedan evaluar con mayor precisión las consecuencias de las decisiones tomadas por el presidente Trump. Mientras tanto, la industria automotriz se mantiene en vilo, esperando mayor claridad y estabilidad en el entorno comercial internacional.
Fuente: El Heraldo de México