30 de abril de 2025 a las 02:15
Alerta: ¿Golpe de calor? Detecta las señales
El verano, con su radiante sol y días largos, nos invita a disfrutar del aire libre. Sin embargo, este idílico escenario puede verse empañado por un enemigo silencioso: el golpe de calor. Este peligroso trastorno, provocado por la excesiva exposición al calor, puede afectar a cualquiera, pero especialmente a los más vulnerables: niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Conocer sus síntomas y cómo actuar ante su presencia puede marcar la diferencia entre una anécdota veraniega y una verdadera emergencia médica.
El golpe de calor se produce cuando nuestro sistema de termorregulación, encargado de mantener la temperatura corporal estable, se ve superado por las altas temperaturas ambientales. Nuestro cuerpo, en un intento desesperado por enfriarse, comienza a sudar profusamente, perdiendo agua y sales minerales esenciales. Si esta pérdida no se compensa adecuadamente, la temperatura corporal asciende rápidamente, pudiendo alcanzar niveles peligrosos para la salud.
Los primeros signos de alerta suelen ser sutiles: una sensación de calor excesivo, piel enrojecida y seca, dolor de cabeza palpitante, mareos y náuseas. A medida que el cuadro avanza, los síntomas se intensifican: la respiración se vuelve rápida y superficial, el pulso se acelera, la confusión y el desmayo hacen su aparición. En casos extremos, pueden presentarse convulsiones y pérdida de conciencia, poniendo en grave riesgo la vida del afectado.
Ante la sospecha de un golpe de calor, la rapidez de actuación es crucial. Lo primero es trasladar a la persona a un lugar fresco y ventilado, preferiblemente con aire acondicionado. Aflojar la ropa, refrescar la piel con paños húmedos y ofrecerle pequeñas cantidades de agua fresca o bebidas isotónicas ayudará a rehidratar el organismo y bajar la temperatura corporal.
Sin embargo, estos primeros auxilios no sustituyen la atención médica. Si la persona no mejora rápidamente, o si presenta síntomas graves como confusión, convulsiones o pérdida de conciencia, es fundamental llamar a emergencias de inmediato. El personal sanitario está capacitado para administrar el tratamiento adecuado, que puede incluir la administración de líquidos intravenosos y la aplicación de medidas para reducir la temperatura corporal de forma rápida y segura.
La prevención es la mejor arma contra el golpe de calor. Durante los meses de verano, es fundamental evitar la exposición prolongada al sol, especialmente en las horas centrales del día. Mantenerse hidratado bebiendo abundante agua, incluso sin sentir sed, es esencial. Vestir ropa ligera y de colores claros, así como utilizar sombreros y gafas de sol, también ayuda a protegernos del calor.
En el caso de los niños y los adultos mayores, la precaución debe ser aún mayor. Nunca se debe dejar a un niño solo dentro de un coche, ni siquiera por unos minutos, ya que la temperatura en el interior puede elevarse rápidamente hasta niveles peligrosos. En el caso de los ancianos, es importante asegurarse de que beben suficiente agua y que se mantienen en lugares frescos y ventilados.
El golpe de calor es una amenaza real durante el verano, pero con la información y las precauciones adecuadas, podemos disfrutar del buen tiempo sin poner en riesgo nuestra salud. Recuerda: la prevención es la clave, y ante cualquier síntoma de alarma, la atención médica inmediata puede salvar vidas.
Fuente: El Heraldo de México