28 de abril de 2025 a las 03:05
¡Tajín Rompe Récord de Asistencia!
La magia de El Tajín se despide de la Semana Santa con la promesa de un futuro encuentro. Si bien se espera una afluencia de alrededor de 3,000 visitantes para este 27 de abril, último día del periodo vacacional, la energía vibrante que ha recorrido la zona arqueológica durante estos días persiste, latente, esperando el retorno de quienes buscan conectar con la historia y la grandeza de las culturas prehispánicas.
El descenso en la cantidad de turistas, comparado con los días previos –recordemos la impresionante cifra de más de 6,000 visitantes tan solo el 20 de abril– se atribuye al inminente regreso a clases. Sin embargo, la experiencia de quienes custodian este tesoro arqueológico nos asegura que, aunque la multitud disminuya, la esencia de El Tajín permanece intacta, lista para cautivar a cada visitante. "La semana pasada… ¡llenísimo!", recuerdan con una sonrisa, pintando una imagen vívida del bullicio y la admiración que ha reinado en este lugar sagrado.
Imaginen recorrer sus caminos, sintiendo la historia bajo sus pies, mientras el sol se filtra entre la exuberante vegetación que envuelve a la ciudad prehispánica más importante de la costa norte de Veracruz. Un viaje en el tiempo que puede extenderse por tres horas, o más, dependiendo del ritmo y la curiosidad de cada uno. Tres horas para dejarse abrazar por la majestuosidad de sus pirámides, para descifrar los secretos que guardan sus piedras, para contemplar la belleza de un pasado glorioso que se revela ante nuestros ojos.
El Tajín no es solo un conjunto de ruinas; es una ventana al esplendor de una civilización que floreció entre los ríos Cazones y Tecolutla, extendiendo su influencia desde la Sierra Norte de Puebla, en la zona arqueológica de Yohualichan, hasta el Golfo de México. Su diseño urbanístico, con amplios espacios abiertos delimitados por templos y desniveles, adornados con nichos, relieves y pintura mural, habla de una cultura sofisticada, con un profundo entendimiento del espacio y la estética.
La emblemática Pirámide de los Nichos, con sus 365 nichos que evocan el ciclo solar, nos invita a reflexionar sobre la cosmovisión mesoamericana, su conexión con el universo y su dominio del tiempo. Cada nicho, una pieza en el engranaje de un calendario preciso, un testimonio de la sabiduría ancestral que aún resuena en este lugar.
Y qué decir de sus 17 juegos de pelota, un número sin igual en ninguna otra ciudad prehispánica. Estos espacios sagrados, testigos de rituales y competencias, nos hablan de la diversidad cultural que convergió en El Tajín durante el periodo Epiclásico, entre los años 600 y 900 d.C. Una ciudad vibrante, un crisol de culturas que dejaron su huella indeleble en la historia.
No es casualidad que la UNESCO haya declarado a El Tajín Patrimonio Mundial. Es un reconocimiento a su valor universal, a su importancia para la humanidad. El Instituto Nacional de Antropología e Historia nos invita a conocer de cerca esta joya arqueológica, a adentrarnos en sus 1,220 hectáreas de selva y descubrir la magia que se esconde en cada rincón. Una experiencia que nos conecta con nuestras raíces, que nos recuerda la grandeza de nuestro pasado y nos inspira a construir un futuro con la misma sabiduría y visión de quienes habitaron esta tierra hace siglos. El Tajín espera, con los brazos abiertos, a quienes buscan una aventura inolvidable, un viaje al corazón de la historia.
Fuente: El Heraldo de México