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28 de abril de 2025 a las 12:10

SADER Apuesta al Diálogo

La tensión se palpa en el aire. La amenaza de Estados Unidos de cerrar sus fronteras al ganado mexicano por la propagación del gusano barrenador ha desatado una respuesta firme por parte del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán: cooperación sí, subordinación no. El pulso entre ambos países se intensifica, con la economía ganadera mexicana en la cuerda floja.

Berdegué Sacristán ha respondido a la carta de su homóloga estadounidense, Brooke Rollins, con la promesa de una actuación decidida y estratégica. La "cabeza fría" será la clave, según el secretario, para alcanzar acuerdos que beneficien a ambas naciones. Pero, ¿qué hay detrás de esta aparente calma? ¿Esconde una estrategia bien definida o la incertidumbre de un futuro incierto para la industria ganadera?

El ultimátum lanzado por Rollins, con fecha límite el 30 de abril, ha puesto en jaque al gobierno mexicano. La acusación de haber limitado los vuelos de fumigación a seis días a la semana y la imposición de aranceles a piezas esenciales para los aviones fumigadores, añade leña al fuego. Estas medidas, según la funcionaria estadounidense, estarían dificultando la erradicación de la plaga y poniendo en riesgo la salud del ganado estadounidense. ¿Se trata de una preocupación legítima o de una estrategia de presión para obtener concesiones por parte de México?

La sombra de la dependencia económica se cierne sobre la mesa de negociaciones. México, tradicionalmente el mayor proveedor de ganado de Estados Unidos, ha visto desplomarse sus exportaciones en marzo. La caída de 114 mil cabezas de ganado en comparación con el mismo periodo del año anterior, es una cifra alarmante que pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector. ¿Será capaz México de revertir esta tendencia y recuperar su posición en el mercado estadounidense?

Mientras tanto, el gobierno mexicano defiende sus acciones. El acuerdo con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con una inyección de fondos de un millón 625 mil dólares, es presentado como prueba del compromiso de México en la lucha contra el gusano barrenador. Sin embargo, la pregunta sigue en el aire: ¿son suficientes estas medidas para convencer a Estados Unidos y evitar el cierre de sus fronteras?

El futuro del sector ganadero mexicano pende de un hilo. La negociación con Estados Unidos se presenta como un complejo tablero de ajedrez, donde cada movimiento es crucial. La cooperación y el diálogo parecen ser las únicas vías para alcanzar una solución que beneficie a ambas partes. Pero, ¿estará dispuesto México a ceder ante la presión estadounidense o mantendrá su postura firme de “acuerdos, sin subordinación”? El tiempo dirá. Lo que está claro es que el gusano barrenador se ha convertido en un inesperado protagonista en la compleja relación entre México y Estados Unidos, poniendo a prueba la capacidad de ambos países para encontrar soluciones conjuntas a problemas comunes. El futuro del ganado mexicano, y de la economía que depende de él, está en juego.

Fuente: El Heraldo de México