28 de abril de 2025 a las 06:55
Psiquiatra de 72 años detenido por presunto abuso
La vulnerabilidad que sentimos al acudir a un profesional de la salud es innegable. Depositamos nuestra confianza, a menudo en momentos de fragilidad, y esperamos un trato ético e íntegro. Lo ocurrido la noche del sábado 26 de abril de 2025 en un centro médico de la colonia Centro de Torreón sacude esa confianza y nos obliga a reflexionar sobre la seguridad en estos espacios. Una joven de tan solo 19 años, buscando ayuda profesional, se vio enfrentada a una situación de presunto acoso sexual por parte de quien debía cuidarla, un psiquiatra de 72 años, Fernando ‘N’.
Imaginen la escena: una consulta que comienza de forma habitual, con la paciente exponiendo sus inquietudes, buscando alivio. De pronto, la atmósfera cambia. Las manos del médico, en lugar de ofrecer consuelo, se posan sobre las de la joven. Un abrazo no terapéutico, una mano en el hombro, un intento de beso. La confianza se rompe, el miedo se apodera de la situación. La joven, con una valentía admirable, logra escapar del consultorio y, desde la seguridad del exterior, activa el protocolo de emergencia: una llamada al 911.
Afortunadamente, la rápida respuesta de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Torreón, con el apoyo de una unidad especializada, permitió la detención de Fernando ‘N’. La presencia policial, esperando junto a la afectada, no solo brindó seguridad inmediata sino también el respaldo necesario para que la joven pudiera relatar los hechos con la mayor precisión posible. Su testimonio, pieza clave en este proceso, describe con detalle cómo la consulta médica se transformó en un escenario de presunto abuso.
Ahora, la justicia tomará su curso. Fernando ‘N’ ha sido puesto a disposición del Ministerio Público, donde se determinarán los delitos que le resulten. La joven tiene la opción de interponer una denuncia formal, un paso crucial para que se inicie la correspondiente carpeta de investigación. Más allá del proceso legal, este incidente pone de manifiesto la necesidad urgente de reforzar las medidas de seguridad en los centros médicos.
¿Cómo podemos garantizar la seguridad de los pacientes, especialmente en situaciones de vulnerabilidad? La implementación de protocolos claros y efectivos es fundamental. Cámaras de seguridad en áreas comunes, botones de pánico en los consultorios, personal capacitado para detectar y actuar ante posibles situaciones de acoso son algunas de las medidas que podrían marcar la diferencia.
Además, es esencial fomentar una cultura de denuncia. Las víctimas deben saber que no están solas, que existen canales para reportar estos incidentes y que sus voces serán escuchadas. La educación y la sensibilización, tanto para el personal médico como para los pacientes, son herramientas poderosas para prevenir y erradicar el acoso en el ámbito de la salud. Este caso, lejos de ser un hecho aislado, nos llama a la acción. Debemos trabajar juntos para construir un sistema de salud donde la seguridad y el bienestar de los pacientes sean la prioridad absoluta. No podemos permitir que la confianza en quienes nos cuidan se vea manchada por actos de esta naturaleza.
Fuente: El Heraldo de México