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28 de abril de 2025 a las 18:55

Padre de María: "¿Por qué no me llamaron?"

El silencio que envolvía la tragedia de María Maidana, la pequeña de cinco años cuyo cuerpo fue encontrado sin vida cerca de su hogar, ha sido roto por el desgarrador lamento de su padre, Juan Carlos Quintana. Sus palabras, cargadas de dolor e incredulidad, resuenan con la fuerza de una pregunta que muchos nos hacemos: "¿Si no la querían, ¿por qué no me llamaron?". Una pregunta que clama justicia y que pone de manifiesto la incomprensible crueldad que ha truncado la vida de una niña inocente.

Quintana, con el corazón destrozado, ha compartido con El Medio la profunda conmoción que le embarga. No solo ha perdido a su hija, sino que la ha perdido a manos de quienes deberían haberla protegido: su madre, Rosalía Maidana, y su padrastro, Néstor Pérez. Lo que hace aún más desgarradora esta situación es la relación previa que Quintana mantenía con Pérez, a quien conocía desde la infancia y consideraba casi como un hijo. La confianza depositada se ha convertido en una daga clavada en su alma. "Lo único que les pedí siempre era que cuidaran a mi hija", repite con voz quebrada, una súplica que ahora se transforma en un doloroso reproche.

La reconstrucción de los hechos nos lleva a la angustia de la abuela materna, quien dio la voz de alarma al percatarse de la ausencia de María en el jardín de niños. Su preocupación se convirtió en sospecha ante la evasiva actitud de su hija, Rosalía. La posterior intervención policial destapó una serie de contradicciones en el relato de la joven madre, quien primero afirmó que María estaba con una tía y luego que había caído a un río. Estas inconsistencias llevaron a los agentes a registrar la vivienda, donde finalmente encontraron el cuerpo sin vida de la pequeña, enterrado dentro de una bolsa. Un descubrimiento que heló la sangre de todos y confirmó los peores temores.

El hallazgo de armas de fuego y una sábana manchada de sangre en la casa de Rosalía y Néstor ha añadido una nueva capa de horror a esta tragedia. Las autoridades continúan investigando para determinar las causas exactas de la muerte de María y esclarecer las circunstancias que rodearon este terrible suceso. Mientras tanto, la comunidad se encuentra consternada y exige justicia para la pequeña. El clamor por respuestas se une al dolor de un padre que se pregunta cómo pudo ocurrir semejante atrocidad.

La historia de María Maidana nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de proteger a los más vulnerables. Es un llamado a la reflexión sobre la violencia intrafamiliar y la necesidad de crear redes de apoyo que permitan a las familias en riesgo encontrar ayuda y protección. El eco de la pregunta de Juan Carlos Quintana resonará en nuestras conciencias: "¿Si no la querían, ¿por qué no me llamaron?". Una pregunta que exige justicia y que nos obliga a trabajar por un mundo donde la infancia sea sinónimo de seguridad y amor, y no de tragedia y dolor.

Fuente: El Heraldo de México