Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Desastres Naturales

28 de abril de 2025 a las 04:40

Oaxaca: Mar de fondo azota costas

El embate implacable del mar de fondo vuelve a golpear a los corazones de Boca Vieja en Bajos de Coyula, Huatulco. Una vez más, la fuerza de la naturaleza se ensaña con los restaurantes a la orilla del mar, dejando a su paso un rastro de destrucción que se traduce en pérdidas materiales y la angustia palpable de las familias que dependen de este sector. Las olas, imponentes y furiosas, han arrasado con estructuras, mobiliario y zonas de servicio, paralizando la actividad comercial y amenazando el sustento de decenas de familias que ven con impotencia cómo el mar, fuente de vida y de ingresos, se convierte en una amenaza latente.

Este fenómeno, conocido como mar de fondo, se origina en tormentas lejanas que generan olas de gran longitud y energía que viajan miles de kilómetros a través del océano, llegando a nuestras costas con una fuerza descomunal. A diferencia del oleaje común, las olas del mar de fondo son uniformes, potentes y engañosas, pues a menudo aparentan calma antes de descargar su furia contra la costa. Esta imprevisibilidad las convierte en un peligro latente para quienes se aventuran cerca de la orilla, ya sean locales o turistas desprevenidos.

Ante la inminente amenaza, las autoridades de Protección Civil han tomado la decisión de cerrar el acceso a varias playas de la zona, incluyendo Arrocito, Criscalillo, Coyula, Huatonalco y Chahué. Una medida preventiva, dolorosa pero necesaria, para salvaguardar la integridad de los visitantes y residentes. El director de Protección Civil, Eusebio Jarquín, ha explicado que la fuerza del oleaje ha superado los límites de seguridad, haciendo imposible garantizar la seguridad de quienes se acerquen a la costa. "El golpe de ola ya está cubriendo prácticamente toda la franja de arena", advirtió, haciendo un llamado a la población a extremar precauciones y evitar acercarse a la playa, incluso a zonas que a simple vista parezcan seguras, ya que un golpe de ola sorpresivo podría arrastrarlos mar adentro.

La incertidumbre se cierne sobre los restauranteros, quienes observan con preocupación el avance del mar y calculan las pérdidas. La reconstrucción, la reparación de los daños y la recuperación de la actividad comercial requerirá tiempo, esfuerzo y recursos. Mientras tanto, la comunidad se mantiene en vilo, esperando que el mar se calme y las autoridades permitan la reapertura de las playas. Se espera que en las próximas horas, si las condiciones mejoran, se pueda volver a disfrutar de la belleza natural de estas costas, pero por ahora, la prioridad es la seguridad y la prevención.

Este nuevo episodio del mar de fondo nos recuerda la fuerza de la naturaleza y la importancia de respetar sus ciclos. También nos invita a reflexionar sobre la vulnerabilidad de las comunidades costeras ante estos fenómenos y la necesidad de implementar medidas de prevención y mitigación más efectivas. La solidaridad con los afectados y el apoyo a la reconstrucción serán fundamentales para que Boca Vieja y sus habitantes puedan recuperarse de este nuevo embate del mar. La esperanza, como las olas, sigue viva en el corazón de Huatulco.

Fuente: El Heraldo de México