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28 de abril de 2025 a las 07:45

Norcorea entra en la guerra de Ucrania

La revelación del despliegue de tropas norcoreanas en territorio ruso marca un punto de inflexión en el conflicto ucraniano y en las relaciones internacionales. No solo confirma los rumores que circulaban desde hace meses en los círculos de inteligencia occidentales y surcoreanos, sino que lo hace con una narrativa triunfalista, presentando la intervención como una victoria y una muestra de la sólida alianza entre Pyongyang y Moscú. La KCNA, portavoz del régimen norcoreano, no escatima en elogios para sus soldados, calificándolos de "héroes" y "representantes del honor de la patria", e incluso anuncia la construcción de un monumento en su honor. Esta retórica, cargada de simbolismo patriótico, busca claramente legitimar la intervención ante la opinión pública norcoreana y consolidar la imagen de Kim Jong Un como un líder decidido y protector de los intereses nacionales.

Sin embargo, esta aparente demostración de fuerza y unidad esconde una compleja red de intereses y cálculos geopolíticos. Para Corea del Norte, el envío de tropas a Rusia representa una oportunidad para estrechar lazos con un aliado estratégico en un momento de creciente aislamiento internacional. A cambio de su apoyo militar, Pyongyang podría obtener beneficios económicos y tecnológicos, especialmente en el ámbito militar, así como un mayor respaldo político en el escenario internacional. El régimen de Kim Jong Un, asfixiado por las sanciones internacionales, busca desesperadamente vías para fortalecer su posición y asegurar su supervivencia.

Por parte de Rusia, la aceptación de tropas norcoreanas evidencia la creciente presión militar a la que se ve sometida en el conflicto ucraniano. La admisión pública de esta colaboración, a pesar de las posibles repercusiones internacionales, sugiere una necesidad apremiante de refuerzos y una creciente dependencia de aliados como Corea del Norte. La elección de la región de Kursk como escenario de la intervención norcoreana también es significativa. Al tratarse de una zona fronteriza, la presencia de tropas norcoreanas podría tener como objetivo distraer recursos ucranianos y aliviar la presión en otros frentes del conflicto. Además, la narrativa de la "liberación" de Kursk, promovida por la propaganda norcoreana, busca justificar la intervención rusa en Ucrania y presentarla como una defensa legítima contra una supuesta agresión externa.

La reacción de Corea del Sur, condenando la intervención norcoreana como una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, era previsible. Seúl se encuentra en una posición delicada, obligada a equilibrar sus relaciones con Estados Unidos y su preocupación por la estabilidad regional. La confirmación del despliegue de tropas norcoreanas en Rusia aumenta la tensión en la península coreana y complica aún más los esfuerzos diplomáticos para la desnuclearización de Corea del Norte.

La decisión de ambos países de hacer pública la colaboración militar, a pesar de las críticas internacionales, apunta a un cálculo estratégico a largo plazo. Tanto Rusia como Corea del Norte parecen estar dispuestas a asumir las consecuencias de sus acciones, apostando por una alianza que les permita fortalecer su posición geopolítica y resistir la presión de Occidente. El futuro del conflicto ucraniano y la estabilidad regional dependerán en gran medida de la evolución de esta controvertida alianza y de la respuesta de la comunidad internacional. La construcción del monumento en Pyongyang a los "héroes" de Kursk, más allá de su valor simbólico, se erige como un testimonio tangible de esta nueva y preocupante realidad geopolítica. El análisis de expertos como Yang Moo-jin, rector de la Universidad de Estudios Norcoreanos de Seúl, apunta a una evaluación pragmática por parte de ambos países, priorizando los beneficios estratégicos sobre la imagen internacional y utilizando la promesa de recompensas para mitigar el posible descontento interno. Este enfoque pragmático y la determinación demostrada por ambos regímenes añaden una capa adicional de complejidad a un escenario ya de por sí volátil e impredecible.

Fuente: El Heraldo de México