28 de abril de 2025 a las 06:05
Niño perdido en Indios Verdes regresa a casa sano y salvo
La angustia que carcome el alma de una familia al desconocer el paradero de un ser querido, especialmente cuando se trata de un niño, es una experiencia desgarradora. Imaginen la desesperación de no saber dónde está, si se encuentra bien, si alguien lo cuida. Es un vacío que se instala en el pecho y que late con cada minuto que pasa. En este caso, la historia de un menor de 13 años extraviado nos recuerda la fragilidad de la infancia y la importancia de la solidaridad en momentos de crisis.
Este adolescente, desorientado y solo, vagaba por el laberinto de gente del CETRAM Indios Verdes, un punto neurálgico del transporte público en la Ciudad de México, donde miles de personas transitan a diario, ajenas a las historias individuales que se desarrollan a su alrededor. Perderse en medio de esa multitud, sin un punto de referencia, sin la seguridad de un hogar, es una experiencia aterradora para cualquiera, especialmente para un niño. Su celular, su único vínculo con el mundo exterior, se había quedado sin batería, sumiéndolo en una isla de silencio y desconexión.
Afortunadamente, la atenta mirada de los oficiales de la Policía Bancaria e Industrial (PBI) lo rescató de esa incertidumbre. Su presencia, más allá de la simple vigilancia, representó la mano amiga que este joven necesitaba. No solo le proporcionaron la carga para su teléfono, sino que también le brindaron la contención emocional necesaria en un momento de tanta vulnerabilidad. Ese pequeño gesto, aparentemente simple, marcó la diferencia entre la prolongación de la angustia y el alivio del reencuentro.
La activación de la Alerta Amber, un mecanismo crucial en la búsqueda de menores desaparecidos, demuestra la seriedad de la situación. Este sistema, que moviliza a toda una red de recursos, desde las autoridades hasta la sociedad civil, es un testimonio de la importancia que se le otorga a la protección de la infancia. La rápida respuesta en este caso, culminando con el reencuentro del menor con su tía en la Fiscalía Especializada en la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas (FIPEDE), es un ejemplo del buen funcionamiento de este sistema y de la dedicación de quienes trabajan incansablemente para reunir a las familias.
El emotivo abrazo entre el joven y su tía en la FIPEDE es la imagen que cierra este capítulo de angustia. Es la representación del amor familiar, de la fuerza del vínculo que los une y de la alegría del reencuentro. La gratitud de la tía hacia los oficiales de la PBI es un reconocimiento a la labor que realizan día a día, protegiendo a la ciudadanía y brindando apoyo a quienes más lo necesitan.
Este caso nos recuerda la importancia de estar atentos a nuestro entorno, de ser solidarios con quienes parecen necesitar ayuda y de valorar el trabajo de las fuerzas de seguridad. También nos invita a reflexionar sobre la importancia de la Alerta Amber y de la necesidad de difundir información sobre su funcionamiento, para que cada vez más personas sepan cómo actuar ante la desaparición de un menor. La prevención y la acción conjunta son fundamentales para proteger a nuestros niños y garantizar su seguridad. Cada niño que regresa a casa sano y salvo es una victoria para la sociedad.
Fuente: El Heraldo de México