28 de abril de 2025 a las 11:15
Morena: ¿Fuerza bruta o inteligencia?
La tensión se palpa en el aire del Palacio Legislativo. Una bomba de tiempo, así se describe la iniciativa para regular las telecomunicaciones, amenaza con detonar y causar estragos en el gobierno, las empresas del sector y, por supuesto, en las filas del partido oficialista. Este proyecto, concebido en las sombras, se ha convertido en un obstáculo inesperado en el camino de la Cuarta Transformación. Las sospechas apuntan a figuras heredadas del sexenio anterior, funcionarios obsesionados con el control y la censura, con un manifiesto desprecio por los medios tradicionales. Se rumorea que de sus oficinas emanaron propuestas draconianas, como multas exorbitantes e incluso la facultad de bloquear sitios web. Ante la gravedad del asunto, la propia Sheinbaum solicitó un análisis exhaustivo, frenando en seco la votación de la iniciativa, prevista para el 30 de abril. Un revés para los senadores morenistas, quienes ya la habían aprobado a toda velocidad en comisiones.
El problema se agrava con la actitud de los legisladores de Morena, convertidos en meros autómatas. Liderados por Adán Augusto López en el Senado y Ricardo Monreal en la Cámara de Diputados, aprueban las iniciativas sin el más mínimo análisis, sin debate, sin cuestionamientos. Abandonan su labor legislativa para dedicarse a la grilla, a las pugnas internas, a un constante forcejeo por el poder. Su soberbia es tal que ignoran por completo la relación con sus aliados del PT y el PVEM. Los verdes, con Manuel Velasco al frente, se han desmarcado del proyecto. Y los petistas, hartos de los “agandalles” de Monreal y su séquito, amenazan con romper la alianza, al menos en San Lázaro. Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados petistas, ha declarado que la relación está “congelada” por la arrogancia de los morenistas, quienes, en palabras de Sandoval, se creen invencibles. Una percepción compartida por algunos legisladores de Morena, aunque la callan para no exhibir aún más las fracturas del partido.
El panorama se complica. Monreal, Adán Augusto y Luisa María Alcalde, lejos de trabajar en equipo, parecen más preocupados por sus intereses personales. Y la constante intervención de Palacio Nacional, con sus llamados al orden, no hace más que empeorar la situación.
Pero la crisis no se limita al ámbito legislativo. Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado, ha enfrentado en repetidas ocasiones la ira ciudadana. Este fin de semana, la situación llegó a un punto crítico: fue abucheado y expulsado del Congreso del PT, su propio partido. Un síntoma claro de que algo anda muy mal.
Por otro lado, la preocupación por el auge de los narcocorridos crece en el gobierno. Sin embargo, descartan la prohibición. La estrategia se centra en una mayor proactividad del Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), dirigido por Karina Luján. Se revisarán los protocolos de registro, ya que actualmente se aprueban títulos y nombres de álbumes, pero no las letras de las canciones. Un vacío legal que podría estar facilitando la difusión de contenido problemático.
En definitiva, la situación política actual es un complejo entramado de tensiones, disputas y desafíos. Como diría aquel filósofo cuyo nombre se me escapa: "En Morena hay dos tipos de legisladores: los que no entienden y los que no quieren entender." Y en ese laberinto de incomprensiones, el futuro del país se juega.
Fuente: El Heraldo de México