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28 de abril de 2025 a las 09:45
Moderniza tu Servicio Exterior
El Servicio Exterior Mexicano, un bastión de profesionalismo y continuidad dentro del aparato estatal, se enfrenta a la constante dialéctica entre la meritocracia y la designación política. Si bien la facultad presidencial de nombrar embajadores es innegable, la Ley establece la preferencia por miembros del propio SEM, un cuerpo forjado en la experiencia y el conocimiento profundo de las relaciones internacionales. A diferencia de otros países donde las designaciones diplomáticas a menudo se asemejan a pagos de favores políticos, en México la estructura del SEM busca canalizar incluso la improvisación por cauces institucionales. Este equilibrio, sin embargo, no está exento de tensiones. Para quienes ascienden peldaño a peldaño en la empinada escalera de la carrera diplomática, las designaciones políticas pueden generar inquietud.
El ingreso al SEM no es tarea fácil. Un riguroso proceso de selección, comparable al de cualquier servicio diplomático de élite a nivel mundial, garantiza la incorporación de profesionales altamente capacitados. Este proceso, demandante y competitivo, se renueva constantemente con nuevas generaciones. En este preciso momento, 99 nuevos aspirantes se preparan para incorporarse a las filas del SEM, un relevo generacional que continuará la larga tradición de servicio y lealtad institucional que caracteriza a este cuerpo diplomático. Estos nuevos integrantes, sin duda, serán testigos de la evolución del SEM y sobrevivirán, en su mayoría, a quienes hoy nos encontramos en activo. Es la ley de la vida, un ciclo que se repite inevitablemente.
Esta semana, lamentablemente, hemos despedido a dos distinguidos miembros de nuestra comunidad diplomática. Alicia Arellano, Técnica Administrativa, dedicó su vida al servicio en París, México y Sao Paulo, demostrando una inquebrantable dedicación incluso después de su retiro. Su compromiso con el SEM y con México fue absoluto, un ejemplo de la pasión que caracteriza a quienes eligen esta vocación. Por otro lado, el Embajador Eugenio Anguiano, con una brillante trayectoria en Costa Rica, China, Argentina, Austria y Brasil, compartió generosamente su vasto conocimiento en el ámbito académico, dedicándose a la investigación, la enseñanza y la divulgación hasta el último día de su vida. Su legado, ampliamente reconocido, continúa vivo en las nuevas generaciones de diplomáticos, incluyendo a su hija, Amparo Anguiano, actual embajadora en Rumania.
Estas pérdidas nos recuerdan la esencia misma del Servicio Exterior Mexicano: un crisol de individuos con diversos orígenes y trayectorias que, unidos por un profundo compromiso con México, dejan una huella imborrable de experiencia y sapiencia. Esta herencia nutre a las nuevas generaciones, fortaleciendo el sentido de pertenencia y orgullo que caracteriza a los miembros del SEM. Con la responsabilidad de representar a México, a sus ciudadanos y a los intereses nacionales sobre sus hombros, los miembros del SEM continúan la labor de quienes les precedieron, conscientes de la importancia de la continuidad en la diplomacia. Alicia y Eugenio, sin duda, partieron con la satisfacción del deber cumplido.
Fuente: El Heraldo de México