Inicio > Noticias > Agricultura
28 de abril de 2025 a las 04:20
México: ¿Ganado en riesgo por el gusano barrenador?
La tensión entre México y Estados Unidos crece a raíz de la problemática del gusano barrenador. La amenaza de restricciones a la importación de ganado mexicano a partir del 30 de abril, impuesta por el Departamento de Agricultura estadounidense, ha encendido las alarmas y puesto en evidencia las discrepancias en el manejo de esta plaga binacional. La carta de la secretaria Brooke L. Rollins al embajador Esteban Moctezuma no deja lugar a dudas: la preocupación del gobierno estadounidense es palpable. Rollins describe un escenario crítico, donde cada día perdido en la lucha contra el gusano barrenador representa un retroceso en la contención de la plaga. La secretaria subraya la importancia de la colaboración entre ambos países, pero al mismo tiempo, señala la insuficiencia de la respuesta mexicana.
El quid de la cuestión reside en las trabas burocráticas y aduanales que, según Estados Unidos, dificultan la operación de las aeronaves encargadas de dispersar la técnica del insecto estéril. La imposición de un permiso temporal de 60 días con limitaciones operativas para la empresa Dynamic, sumado a los gravámenes a las refacciones y materiales importados, son los puntos de fricción que han llevado a la secretaria Rollins a amenazar con medidas drásticas. La funcionaria argumenta que estos impedimentos comprometen la estrategia regional contra el gusano barrenador, una estrategia que, cabe destacar, es financiada íntegramente por el gobierno estadounidense. La pregunta que surge es: ¿cómo se justifica la imposición de impuestos a una ayuda internacional destinada a combatir una plaga que afecta a ambos países?
Desde la perspectiva estadounidense, la respuesta es clara: no se justifica. La secretaria Rollins enfatiza que la erradicación del gusano barrenador es un objetivo compartido, y que las barreras impuestas por México no solo obstaculizan la labor de los equipos estadounidenses, sino que también ponen en riesgo la industria ganadera de ambos países. La amenaza de restricciones a la importación de ganado mexicano no es, por tanto, un acto de agresión, sino una medida de protección ante la inacción percibida del gobierno mexicano.
Por otro lado, la respuesta del secretario de Agricultura mexicano, Julio Berdegué, a través de la red social X, deja entrever la postura del gobierno mexicano. Si bien reconoce la recepción de la carta y la importancia de la colaboración, la frase "actuamos con la cabeza fría, colaboramos, cooperamos, pero nunca nos subordinamos" sugiere una firmeza en la defensa de la soberanía nacional. ¿Es posible que las diferencias en la interpretación de las regulaciones y los procedimientos aduanales sean el origen del conflicto? ¿O existen otros factores, quizás de índole política, que influyen en la toma de decisiones de ambos gobiernos?
El futuro de la ganadería en la región pende de un hilo. La amenaza del gusano barrenador es real, y la falta de una respuesta coordinada y eficiente puede tener consecuencias devastadoras. Es imperativo que ambos gobiernos encuentren un punto de encuentro, un espacio de diálogo donde las diferencias se puedan resolver sin afectar la colaboración necesaria para combatir esta plaga. El tiempo apremia, y la incertidumbre se cierne sobre la industria ganadera. La pregunta que queda en el aire es: ¿prevalecerá la cooperación o la confrontación? La respuesta, sin duda, marcará el destino de la ganadería en la región.
Fuente: El Heraldo de México