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28 de abril de 2025 a las 07:05
¡Justicia para Skippy!
La repentina partida de Skippy, el único canguro rojo de México, ha dejado una profunda herida en el corazón de Orizaba, Veracruz. El pasado 25 de abril, la noticia de su fallecimiento resonó como un trueno en la tranquila ciudad, transformando la admiración y el cariño que los orizabeños sentían por este singular animal en una mezcla de tristeza e indignación. Las autoridades locales, con el peso de la responsabilidad sobre sus hombros, no han tardado en reaccionar, prometiendo una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias que rodean esta tragedia. El veneno, un arma cobarde y silenciosa, ha sido señalado como el culpable de arrebatar la vida a Skippy, un ser inocente que se había convertido en un símbolo de la rica biodiversidad que el Paseo del Río Orizaba albergaba.
La Unidad de Manejo Animal Citlaltépetl (UMA), encargada del cuidado y bienestar de Skippy, ha expresado su profundo pesar por la pérdida. Este canguro macho, de entre 3 y 4 años de edad, era una joya única en el país, el único ejemplar de su especie en todas las UMAS de México. Su presencia en el Paseo del Río Orizaba no solo atraía a visitantes de todas partes, sino que también servía como un recordatorio constante de la importancia de la conservación y el respeto hacia la vida silvestre.
El Ayuntamiento de Orizaba, en un comunicado oficial, ha manifestado su firme compromiso de llevar a los responsables ante la justicia. "No descansaremos hasta que se haga justicia por Skippy", afirman con vehemencia, dejando claro que no tolerarán actos de crueldad contra los animales que habitan en su ciudad. Además, han advertido sobre la difusión de imágenes falsas y manipuladas que buscan desvirtuar la información y confundir a la opinión pública. Se insta a la ciudadanía a ser responsable con la información que comparte y a confiar en las fuentes oficiales para evitar la propagación de rumores y especulaciones.
La conmoción en Orizaba es palpable. La pérdida de Skippy ha generado una ola de solidaridad y apoyo hacia las autoridades en su búsqueda de la verdad. Vecinos, asociaciones protectoras de animales y la comunidad en general se han unido en un clamor por justicia, exigiendo que se castigue con todo el rigor de la ley a quienes resulten responsables de este acto atroz.
Más allá de la indignación y la tristeza, la muerte de Skippy nos invita a reflexionar sobre la importancia de proteger nuestra fauna. Es un llamado a la conciencia colectiva para erradicar la crueldad animal y fomentar una cultura de respeto hacia todas las formas de vida. El legado de Skippy debe ser un recordatorio constante de la fragilidad de la naturaleza y de la responsabilidad que tenemos como seres humanos de preservarla para las futuras generaciones. Que su historia sirva para fortalecer las políticas de protección animal y para que nunca más se repita una tragedia como esta. El vacío que deja Skippy en el Paseo del Río Orizaba es inmenso, pero su memoria seguirá viva en el corazón de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y admirarlo.
Fuente: El Heraldo de México