28 de abril de 2025 a las 07:00
Impacto del mar de fondo en Chiapas
El mar, fuente inagotable de vida y belleza, a veces nos recuerda su inmenso poder. En Puerto Madero, la tarde del 27 de abril, el susurro constante de las olas se transformó en un rugido imponente. El mar de fondo, un fenómeno natural tan fascinante como impredecible, azotó la costa con una fuerza descomunal, dejando a su paso un paisaje de contrastes: la serenidad habitual de la playa reemplazada por la furia del océano. Cerca de 30 palapas, humildes refugios de sombra y descanso para los turistas, sucumbieron ante la embestida de las olas, un recordatorio tangible de la vulnerabilidad humana frente a la naturaleza.
Israel Hernández, voz de los palaperos y restauranteros de San Benito, relató con preocupación cómo el oleaje, en su implacable avance, invadió las áreas de venta, arrastrando sillas, mesas y hasta las emblemáticas palmas que dan nombre al lugar. El impacto económico, lamentablemente, es innegable. Este fin de semana, que prometía ser un respiro para las familias y un impulso para el turismo local, se vio empañado por la fuerza de la naturaleza. El temor, comprensible, se apoderó de los visitantes, quienes, ante el espectáculo del mar embravecido, optaron por acortar su estancia y buscar refugio en lugares menos expuestos.
La imagen de un Puerto Madero intransitable, con sus playas cerradas al público, contrasta con la postal paradisíaca que suele atraer a miles de visitantes. El cierre del puerto a la navegación, decretado por la Administración Portuaria Integral, refuerza la gravedad de la situación y la necesidad de extremar precauciones. No se trata de un simple oleaje, sino de un fenómeno que exige respeto y prudencia.
Las autoridades de Protección Civil, siempre vigilantes, no han escatimado esfuerzos en alertar a la población sobre la persistencia del mar de fondo. Olas de 1.8 a 2.4 metros, con un periodo de 18 a 20 segundos, continúan golpeando las costas de Chiapas, un recordatorio constante de la fuerza implacable del océano. La información, en estos casos, se convierte en una herramienta vital. Conocer la magnitud del fenómeno permite a los ciudadanos tomar decisiones informadas y protegerse a sí mismos y a sus familias.
Más allá de las pérdidas materiales, el mar de fondo nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza. Nos recuerda que, a pesar de los avances tecnológicos y la aparente domesticación del entorno, seguimos estando a merced de sus fuerzas. La reconstrucción de las palapas, la recuperación económica y el retorno de los turistas serán, sin duda, una muestra de la resiliencia de Puerto Madero. Pero la lección más importante, quizás, sea la de aprender a convivir con la naturaleza, respetando sus ciclos y reconociendo su poder. Porque el mar, en su inmensidad, es fuente de vida, pero también de imponentes demostraciones de fuerza que debemos aprender a comprender y respetar.
¿Qué medidas se están tomando para ayudar a los afectados por el mar de fondo? ¿Cómo se preparan las autoridades para futuros eventos similares? Estas son algunas de las preguntas que surgen tras este episodio y que merecen ser abordadas para garantizar la seguridad y el bienestar de la comunidad y de quienes visitan este hermoso rincón de Chiapas.
Fuente: El Heraldo de México