28 de abril de 2025 a las 09:40
De la leche a la fruta: un salto inesperado
La controversia desatada por el senador Marko Cortés respecto al gusano barrenador ha puesto en evidencia no solo la confusión en torno a esta plaga, sino también la politización de un tema crucial para la ganadería nacional. Si bien es cierto que existen plagas que afectan a los frutos, como el citado Conotrachelus Sp en el aguacate, confundir este insecto con el gusano barrenador, parásito que afecta gravemente al ganado, demuestra un desconocimiento preocupante sobre la realidad del sector agropecuario. Este error no es menor, ya que minimiza la amenaza real que representa el gusano barrenador para la economía de miles de familias que dependen de la ganadería.
La rápida respuesta de figuras políticas como Gerardo Fernández Noroña y Andrea Chávez, si bien busca corregir la información errónea, también contribuye a la polarización del debate. Más allá de las burlas y los señalamientos, lo importante es centrar la atención en las medidas necesarias para combatir esta plaga y proteger la salud del ganado. La colaboración entre productores, autoridades sanitarias y transportistas es fundamental para prevenir la propagación del gusano barrenador. Los ganaderos, quienes conocen de primera mano el impacto devastador de este parásito, implementan protocolos rigurosos de higiene y tratamiento de heridas, conscientes de que la detección temprana y la aplicación de larvicidas son cruciales para evitar la infestación.
La amenaza de cierre de la frontera estadounidense al ganado mexicano, como se menciona en la primera plana, añade un elemento de urgencia a la situación. Las implicaciones económicas de una medida de este tipo serían catastróficas para el sector, por lo que es imperativo que las autoridades mexicanas redoblen esfuerzos para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias y la erradicación del gusano barrenador. La colaboración con instituciones como el SENASICA es esencial para acceder a información actualizada, medicamentos y apoyo técnico. Además, la responsabilidad de los transportistas en la verificación del estado de salud del ganado y la aplicación de baños larvicidas es crucial para evitar la propagación de la plaga durante el traslado.
En este contexto, la declaración del Secretario de Agricultura, Julio Berdegué, sobre la importancia de actuar con cabeza fría y colaborar, cobra especial relevancia. La cooperación con Estados Unidos, sin caer en la subordinación, es fundamental para resolver este problema y mantener abierto el mercado ganadero. La búsqueda de acuerdos que beneficien a ambas partes debe ser la prioridad, dejando de lado las diferencias políticas y centrándose en la protección del patrimonio ganadero y la economía nacional. Es necesario que la discusión en torno al gusano barrenador trascienda la anécdota política y se convierta en un llamado a la acción conjunta para enfrentar este desafío de manera efectiva y responsable. El futuro de la ganadería mexicana depende de ello.
Fuente: El Heraldo de México