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28 de abril de 2025 a las 14:55

Bigotes femeninos: la tendencia que rompe barreras

La revolución del vello facial femenino ya está aquí. Olvídense de las pinzas, las cremas depilatorias y la cera, porque el bigote, antaño enemigo público número uno de la belleza femenina convencional, se ha convertido en el último grito de la moda. Sí, han leído bien. El bigote femenino, antes relegado a la clandestinidad y combatido con fervor, ahora se pavonea con orgullo en las redes sociales, reivindicando su lugar como símbolo de empoderamiento y desafiando las rígidas normas de belleza que por tanto tiempo nos han encorsetado.

Este fenómeno, que ha ido gestándose en los últimos años, ha explotado en 2025, impulsado por figuras influyentes como la británica Joanna Kenny, quien ha transformado su cuenta de Instagram en un vibrante manifiesto a favor del bigote femenino. Kenny no solo luce su vello facial con naturalidad, sino que lo ha elevado a la categoría de arte, experimentando con colores vibrantes, adornos y diseños que lo convierten en una extensión de su personalidad, un lienzo donde expresar su individualidad sin complejos.

El testimonio de Kenny es conmovedor. "Crecí creyendo que el vello facial en una mujer era sinónimo de falta de higiene, de algo antiestético y masculino", confiesa. Su evolución personal, desde el rechazo internalizado hasta la abierta reivindicación, refleja la transformación que muchas mujeres están experimentando. Su mensaje es claro: la depilación debe ser una elección, no una obligación. Un acto de libertad, no de sumisión a las presiones sociales y los cánones de belleza impuestos.

Esta tendencia no se limita a la simple aceptación del vello facial. Es mucho más profunda. Es una declaración de guerra contra la tiranía de la belleza predefinida, un grito de rebeldía contra la constante evaluación y el juicio al que se someten los cuerpos femeninos. Es un cuestionamiento radical a los estereotipos de género y una invitación a redefinir la feminidad en nuestros propios términos.

El bigote femenino se convierte, así, en un símbolo polisémico. Es belleza reinterpretada, es protesta contra la normatividad, es reivindicación de la autonomía corporal. Y en el contexto de las redes sociales, este movimiento adquiere una dimensión aún más potente. Se convierte en una performance, en un acto de visibilidad, en una herramienta para generar diálogo y conciencia.

Las redes sociales, en este sentido, actúan como altavoces, amplificando mensajes que antes permanecían silenciados. Y en esta era de la hiperconectividad, la influencia de figuras como Joanna Kenny es innegable. Su valentía inspira a otras mujeres a romper con las cadenas de la depilación obligatoria y a abrazar su naturalidad sin complejos.

La tendencia del bigote femenino, sin duda, genera controversia. Habrá quienes la celebren como un acto de liberación y quienes la critiquen como una excentricidad pasajera. Pero lo cierto es que ha abierto un debate necesario sobre la construcción social de la belleza y la presión que sufren las mujeres por adaptarse a cánones irrealistas. Y ese debate, en sí mismo, ya es un triunfo. El bigote femenino ha llegado para quedarse, y con él, una nueva era de autoaceptación y empoderamiento.

Fuente: El Heraldo de México