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28 de abril de 2025 a las 09:00

Adiós a los desechos de tu perro: ¡El método definitivo!

¡Alto ahí, dueños de lomitos! Sabemos que adoran a sus peludos compañeros, y en México, ¡el amor perruno es ley! Pero, ¿qué pasa con esos regalitos que nos dejan a diario? Hablemos de la popó y la pipí, un tema que, aunque no sea glamuroso, es crucial para la salud de todos, incluyendo la de nuestros fieles amigos.

Imaginen un México lleno de parques verdes y calles impecables, donde el aire fresco nos invite a pasear con nuestros perros sin preocuparnos por pisar… bueno, ya saben. Suena utópico, ¿verdad? Pero no tiene por qué serlo. La clave está en el manejo responsable de los desechos de nuestras mascotas.

Según la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, un perrito promedio genera una cantidad considerable de desechos diariamente. ¡Piénsenlo! 600 gramos de heces y medio litro de orina, ¡por cada lomito! Si multiplicamos eso por la cantidad de perros que viven en nuestros hogares mexicanos, la cifra es impactante. Y aunque nuestro amor por ellos es incondicional, estos desechos, si no se manejan correctamente, pueden convertirse en un verdadero problema.

El fecalismo, ese enemigo silencioso, acecha en cada esquina. Se trata de la contaminación provocada por la degradación de las heces al aire libre, liberando un ejército invisible de virus y bacterias que pueden enfermar tanto a otros animales como a nosotros mismos. ¡Y no solo eso! El agua que bebemos, el aire que respiramos e incluso la tierra que pisamos se ven afectados por un manejo inadecuado de estos desechos.

Entonces, ¿qué podemos hacer? ¡Fácil! Transformarnos en superhéroes del medio ambiente, armados con las herramientas correctas. Si estamos en casa, la Secretaría del Medio Ambiente nos recomienda recoger las heces con papel biodegradable y depositarlas directamente en el inodoro. ¡Adiós, problema! También podemos usar papel periódico, pero en este caso, debemos desecharlo en la basura orgánica. ¡Ojo! Evitemos a toda costa las bolsas de plástico no biodegradables. Estas bolsas, al combinarse con los gases que producen las heces durante su descomposición (como el metano), pueden convertirse en pequeñas bombas de tiempo, esparciendo su contenido a distancias aún mayores.

¿Y qué hacemos cuando salimos de paseo? La solución es sencilla: bolsas biodegradables certificadas o, en su defecto, el fiel papel periódico. Además, muchos parques cuentan con dispensadores inteligentes que transforman los desechos en composta y biogás. ¡Una maravilla!

Pero la historia no termina con la popó. La orina, aunque invisible a simple vista, también tiene un alto potencial contaminante. No solo afecta la tierra y el agua, sino que también altera el comportamiento de las especies silvestres, que detectan la presencia de nuestros perros a través de su olor. Para evitar esto, debemos lavar la zona donde nuestro lomito hizo pipí con un limpiador que contenga oxígeno activo o enzimas. ¡Un pequeño gesto con un gran impacto!

En resumen, cuidar de nuestros perros implica mucho más que solo alimentarlos y jugar con ellos. Se trata de ser responsables con el medio ambiente y con la salud de todos. Así que, la próxima vez que salgan de paseo con su fiel compañero, recuerden estas recomendaciones. ¡Juntos podemos construir un México más limpio y saludable para todos, humanos y perrunos!

Fuente: El Heraldo de México