28 de abril de 2025 a las 23:55
Acapulco Seguro: Guardia Nacional presente en Semana Santa.
El sol se despide pintando el cielo de Acapulco con tonos anaranjados y violetas, marcando el fin de la Semana Santa y el retorno a la rutina para miles de vacacionistas. Tras el bullicio y la alegría propia de estos días festivos, la arena guarda las huellas de innumerables pies y las olas susurran historias de risas y chapuzones. Pero más allá de la postal idílica, el resguardo de la seguridad y el bienestar de locales y visitantes ha sido una tarea constante, una labor silenciosa pero vital llevada a cabo por el Mando Especial de la Guardia Nacional en Acapulco (MEGNA).
No todo han sido castillos de arena y baños de sol. Las 37 incidencias atendidas en los catorce módulos habilitados a lo largo de la franja turística dan cuenta de la complejidad de la operación. Imaginen el susto de unos padres al perder de vista a su pequeño entre la multitud, la angustia de sentir la picadura de un erizo de mar en la planta del pie, o el temor ante la fuerza implacable del mar que arrastra a cinco personas lejos de la orilla. En cada una de estas situaciones, la rápida y eficiente intervención del MEGNA ha sido crucial. Desde la localización del menor extraviado hasta el rescate de los bañistas arrastrados por la corriente, la presencia de estos agentes ha significado la diferencia entre un susto y una tragedia.
El Teniente Coronel de Infantería, Óscar Ramírez Hernández, comandante del segundo batallón de Guardia Nacional, relata cómo sus hombres han lidiado con la diversidad de incidentes, desde las inevitables cortaduras en las zonas rocosas hasta la atención médica prehospitalaria a quienes la requerían. Menciona, con un dejo de orgullo en la voz, la destreza de sus equipos para extraer las molestas púas de erizo de los pies de los más pequeños, devolviéndoles la sonrisa y la tranquilidad. Esas pequeñas victorias, sumadas a las grandes intervenciones, son las que dan sentido a su labor.
Las 30 atenciones médicas brindadas en playas emblemáticas como Papagayo, Condesa, Caleta y Caletilla, hablan por sí solas del compromiso de estos casi 4 mil agentes. No solo se han limitado a la atención de emergencias en la arena; su presencia se ha extendido a las carreteras, garantizando un tránsito fluido y seguro. Han estado ahí, vigilantes, en eventos masivos como conciertos y desfiles, velando por el orden y la seguridad de todos.
Pero su trabajo no termina con la puesta de sol. En las sombras de la noche, mientras la mayoría disfruta del merecido descanso, los patrullamientos motorizados y a pie recorren las colonias con mayor índice delictivo, previniendo situaciones de riesgo y manteniendo a raya a la delincuencia. Una labor incansable, un esfuerzo continuo para que Acapulco pueda presumir de un saldo blanco durante estos quince días de asueto.
La coordinación con autoridades federales y estatales ha sido clave para el éxito del operativo. Juntos, han tejido una red de seguridad que se extiende desde los principales accesos carreteros hasta las playas más concurridas. Y aunque el periodo vacacional llega a su fin, el compromiso de estas fuerzas de seguridad permanece inquebrantable. Su misión trasciende las fechas marcadas en el calendario; su objetivo es claro: garantizar la tranquilidad y el bienestar de los acapulqueños y de quienes visitan este hermoso puerto, no solo en Semana Santa, sino todos los días del año. Porque un Acapulco seguro es un Acapulco que florece, un Acapulco que invita a regresar.
Fuente: El Heraldo de México