28 de abril de 2025 a las 09:25
Abraza tu poder interior
La despedida del Papa Francisco ha resonado en cada rincón del mundo, no solo como el adiós a un líder religioso, sino como la partida de un hombre que encarnó la humildad, la compasión y la lucha por un mundo más justo. Más allá de los muros del Vaticano, su mensaje ha trascendido fronteras, credos y culturas, dejando una huella imborrable en la historia de la humanidad.
Las imágenes de la Plaza de San Pedro, abarrotada por una multitud conmovida, son un testimonio del impacto profundo de su pontificado. No solo católicos, sino representantes de diversas religiones, líderes mundiales y personas de todas las condiciones sociales se unieron en un último homenaje, un acto de reconocimiento a una vida dedicada al servicio de los demás. Este evento, más que un funeral, se convirtió en una celebración de la vida y la esperanza, un recordatorio de los valores universales que Francisco defendió incansablemente.
Su legado, sin embargo, no se limita a la solemnidad de la ceremonia. Se encuentra en las pequeñas acciones, en las palabras sencillas que pronunció a lo largo de su papado. Francisco nos enseñó que la grandeza reside en la humildad, en la capacidad de tender la mano a los más necesitados, en la búsqueda constante de la paz y la reconciliación. Nos recordó que la fe no se limita a los ritos y las doctrinas, sino que se manifiesta en el amor al prójimo, en la defensa de los derechos humanos y en el cuidado de nuestro planeta.
El perdón, la compasión y la resiliencia, pilares de su mensaje, adquieren una nueva dimensión en estos tiempos convulsos. En un mundo marcado por la polarización y la intolerancia, Francisco nos instó a construir puentes en lugar de muros, a buscar el diálogo y el entendimiento, a sanar las heridas del pasado y a mirar hacia el futuro con esperanza.
Su llamado a la protección de los más vulnerables, de los migrantes y los marginados, resonó con fuerza en la conciencia global. Nos desafió a cuestionar nuestras propias actitudes y a comprometernos con la construcción de una sociedad más inclusiva y equitativa.
La presencia de la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en representación de México, subraya la importancia del mensaje de Francisco para nuestro país. Sus enseñanzas sobre la justicia social, la lucha contra la pobreza y la importancia de la paz son especialmente relevantes en el contexto actual.
El Papa Francisco nos deja un camino trazado, una invitación a seguir sus pasos y a construir un mundo mejor. Su legado no se limita a la historia de la Iglesia Católica, sino que se convierte en un patrimonio de la humanidad, una fuente de inspiración para las generaciones presentes y futuras. Ahora nos corresponde a nosotros, como individuos y como sociedad, asumir la responsabilidad de continuar su obra y de llevar su mensaje de amor y esperanza a todos los rincones del planeta. El eco de sus palabras seguirá resonando en nuestros corazones, recordándonos que la verdadera grandeza se encuentra en el servicio a los demás. Su partida física no marca el fin, sino el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de la humanidad, un capítulo que debemos escribir con la tinta de la compasión, la justicia y la paz.
Fuente: El Heraldo de México