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27 de abril de 2025 a las 16:40

Tragedia familiar: Tiburones cobran vida de padre en vacaciones

La tragedia ha vuelto a golpear las costas de Israel. Tras el reciente caso de Alejandro Cortés, un nuevo incidente con tiburones ha conmocionado al país. Barak Tzach, un hombre de 40 años, perdió la vida en un ataque perpetrado por tiburones en la playa de Hadera, un lugar conocido por la presencia de estas especies, particularmente tiburones trozos y areneros, irónicamente en peligro de extinción. La concurrencia de estos animales a la zona, a pesar de las protestas de activistas que buscan su reubicación, ha convertido la playa en un imán para turistas, creando una peligrosa coexistencia entre humanos y depredadores.

Este trágico suceso ha reavivado el debate sobre la seguridad en las playas israelíes, especialmente durante la temporada vacacional, cuando la afluencia de bañistas aumenta considerablemente. A pesar de las advertencias emitidas por las autoridades sobre los riesgos de nadar cerca de los tiburones, la fascinación por estas criaturas marinas continúa atrayendo a personas a las aguas de Hadera.

La esposa de Barak, Sarit Tzach, ha expresado su dolor y desmentido las especulaciones que surgieron en redes sociales sobre las circunstancias del ataque. A través de una conmovedora publicación en Facebook, Sarit aclaró que su esposo, un experimentado buceador, no tenía intención de interactuar con los tiburones más allá de observarlos y documentarlos con su equipo de snorkel y cámara submarina. "Barak entró al agua para bucear y documentar a los tiburones, no para alimentarlos o jugar con ellos", aseguró. Sus palabras pintan la imagen de un hombre apasionado por la vida marina, cuyo amor por la naturaleza trágicamente le costó la vida.

La figura de Barak Tzach se dibuja como la de un hombre de familia, con una afición por el buceo y la grabación submarina, y un profundo interés por los tiburones. Esta pasión lo llevó a explorar las profundidades marinas en repetidas ocasiones, buscando capturar la belleza y el misterio de estos animales. En su último día, su objetivo no era diferente: documentar la vida marina, inmortalizar la danza de los tiburones en su hábitat natural.

Además de su pasión por el mar, se ha revelado que Barak formaba parte de la reserva del ejército israelí, perteneciendo al Batallón 8207, una unidad involucrada en el conflicto entre Israel y Líbano. Sin embargo, es importante destacar que los reservistas llevan una vida civil normal, siendo llamados al servicio activo solo en situaciones de conflicto bélico. Este dato, si bien añade una capa de complejidad a la historia de Barak, no debe desviar la atención del núcleo de la tragedia: la pérdida de un hombre que amaba el mar y que perdió la vida mientras perseguía su pasión.

El incidente plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la conservación de especies en peligro de extinción y la seguridad de los bañistas. ¿Cómo garantizar la protección de estos animales sin poner en riesgo la vida humana? ¿Es posible conciliar el turismo con la preservación del ecosistema marino? Estas son preguntas cruciales que requieren respuestas urgentes para evitar futuras tragedias. El legado de Barak Tzach debe servir como un recordatorio de la fragilidad de la vida y de la importancia de respetar la naturaleza en todas sus manifestaciones.

Fuente: El Heraldo de México