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27 de abril de 2025 a las 18:25

Revolución rural: únete al cambio

El polvo se levantaba a cada paso del doctor Enríquez mientras recorría los caminos de la sierra duranguense. Navajas, Otinapa, Llano Grande… nombres que resonaban con la historia de una tierra fértil, otrora pulmón forestal de México, hoy en día luchando por recuperar su esplendor. El sol, implacable testigo, bañaba los rostros curtidos de quienes se acercaban a escuchar al candidato, rostros marcados por el trabajo y la esperanza. El aire, impregnado del aroma a pino y tierra mojada, vibraba con la expectativa de un cambio.

"Hace más de 50 años, Durango era la joya forestal del país", resonaba la voz del doctor Enríquez, cargada de una mezcla de nostalgia y firmeza. "Hoy, lamentablemente, la corrupción ha carcomido ese legado, dejando a su paso una economía precaria y familias que luchan por salir adelante". Sus palabras, directas y sin rodeos, conectaban con la realidad palpable de los habitantes de la sierra. No eran promesas vacías, sino un recordatorio de un pasado glorioso y la promesa de un futuro próspero.

La mención de la Universidad del Mueble, inaugurada con bombo y platillo y cerrada en 2020, abrió una herida aún latente. "Un símbolo del abandono, una muestra de la falta de compromiso con ustedes, los expertos, los que conocen la madera como la palma de su mano”, sentenció el candidato, su mirada recorriendo los rostros de los artesanos, los carpinteros, los hombres y mujeres que veían en la madera no solo un material, sino una forma de vida. "No los voy a dejar solos. Vamos a reactivar la economía de la sierra, vamos a generar empleos dignos, vamos a devolverles la seguridad que merecen".

La respuesta no se hizo esperar. Las voces de los habitantes de la sierra se alzaron, no en un clamor de protesta, sino en una afirmación de esperanza. "Los programas del gobierno federal nos han dado un respiro, nos han demostrado que alguien nos escucha", comentaba una mujer, sus manos mostrando con orgullo los frutos de la tierra gracias al programa "Sembrando Vida". "Apoyamos al doctor Enríquez porque cumple lo que promete, porque nos da la cara, porque nos escucha".

El recorrido, inicialmente programado para unas pocas horas, se extendió hasta la tarde. El doctor Enríquez, paciente y atento, escuchó cada historia, cada propuesta, cada necesidad. Tomó nota, preguntó, se comprometió. No era un político distante, sino un aliado, un compañero en la lucha por un Durango mejor. La sierra, testigo silencioso de tantas promesas incumplidas, parecía vibrar con una energía renovada, con la esperanza de un futuro en el que la madera volviera a ser sinónimo de prosperidad, en el que el trabajo duro fuera recompensado y la seguridad una garantía. El camino es largo, pero el primer paso, el más importante, ya se había dado. Juntos, candidato y ciudadanos, comenzaban a trazar la ruta hacia un futuro digno para la sierra duranguense.

Fuente: El Heraldo de México