Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Fútbol

27 de abril de 2025 a las 15:15

Pachuca de luto: Adiós a una leyenda

El eco de la tragedia aún resuena en la Bella Airosa. A más de dos décadas de su partida, el recuerdo de Pablo Hernán Gómez sigue vivo en la memoria de la afición tuza. Un jugador que, con apenas 23 años, deslumbraba con su velocidad endiablada y una zurda mágica, capaz de tejer jugadas imposibles y dejar a los defensores rivales sembrados en el césped. Su llegada a México en 1998, procedente del Argentinos Juniors, fue un soplo de aire fresco para el Morelia. Sin embargo, fue en Pachuca donde realmente explotó su talento, convirtiéndose en una pieza clave del esquema de Javier Aguirre, el "Vasco" que supo pulir ese diamante en bruto y convertirlo en una auténtica pesadilla para las defensas contrarias.

La historia de Gómez con los Tuzos es un romance truncado, una promesa que no pudo cumplirse. En tan solo 81 partidos, el "20" dejó una huella imborrable, marcando 20 goles que aún se recuerdan con nostalgia en el Estadio Hidalgo. Cada uno de esos tantos era una obra de arte, una combinación perfecta de velocidad, gambeta y precisión. Sus compañeros, la afición, todos sabían que estaban presenciando el nacimiento de una estrella. Un jugador destinado a la grandeza, a escribir su nombre con letras de oro en la historia del fútbol mexicano.

Pero el destino, caprichoso e implacable, tenía otros planes. Aquel fatídico 29 de enero de 2001, la carretera Portezuelo-Huichapan se convirtió en el escenario de una tragedia que conmocionó al mundo del fútbol. La velocidad, esa misma que lo hacía imparable en la cancha, se convirtió en su verdugo. Un accidente en la curva La Manga truncó la vida de Pablo Hernán Gómez, dejando un vacío inmenso en el corazón de la afición tuza y en el fútbol mexicano en general.

Su esposa, que también viajaba en el vehículo, perdió la vida en el accidente. Un dolor aún más profundo, una herida que jamás cicatrizará del todo. Afortunadamente, sus hijos, que también se encontraban en el coche, sobrevivieron al impacto sin lesiones graves. Un pequeño consuelo en medio de la inmensa tristeza.

El Club Pachuca, conmovido por la pérdida, decidió retirar el número 20 en su honor. Un gesto simbólico, pero cargado de significado. Nadie más volvería a vestir esa camiseta con el "20" en la espalda. Un homenaje a un jugador que, a pesar de su corta trayectoria, dejó una huella imborrable en la historia del club. Un recordatorio permanente de la fragilidad de la vida y de la importancia de valorar cada instante.

Hoy, cada vez que los Tuzos saltan al campo, el recuerdo de Pablo Hernán Gómez está presente. En cada gol, en cada atajada, en cada grito de aliento de la afición. Su legado perdura, no solo en las estadísticas, sino en la memoria colectiva de quienes tuvieron la fortuna de verlo jugar. Un jugador que, aunque su carrera se truncó prematuramente, sigue vivo en el corazón de la afición tuza. Un ídolo que, a pesar del paso del tiempo, nunca será olvidado. Su velocidad, su gambeta, su magia… Un recuerdo imborrable que se transmite de generación en generación.

Fuente: El Heraldo de México