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27 de abril de 2025 a las 09:25

México exporta: ¿y ahora qué?

La paradoja del comercio exterior mexicano nos deja una lección importante: crecer no siempre significa avanzar. A pesar del notable incremento en nuestras exportaciones durante 2024, la realidad es que hemos descendido un peldaño en el ranking mundial, superados por Hong Kong. Si bien celebramos el aumento de 23,988 millones de dólares en comparación con 2023, este logro se ve opacado por el dinamismo aún mayor de otras economías. Nos encontramos en una carrera donde, aunque ganamos terreno, otros corren más rápido.

Este fenómeno pone de manifiesto la creciente competencia en el mercado internacional y la necesidad de no solo aumentar nuestras exportaciones, sino de hacerlo a un ritmo que nos permita mantener e incluso mejorar nuestra posición global. La pregunta clave es: ¿cómo logramos este objetivo en un contexto de incertidumbre y tensiones comerciales?

El informe de la OMC nos pinta un panorama complejo. El crecimiento global del comercio, aunque positivo, se encuentra amenazado por las nuevas políticas arancelarias y la incertidumbre reinante. Los dos escenarios planteados por el organismo nos obligan a considerar la posibilidad de una contracción, especialmente si las restricciones comerciales persisten. América del Norte, y en particular la región del T-MEC, se perfila como la más afectada, con una posible disminución considerable tanto en exportaciones como en importaciones.

Ante este panorama, la diversificación de mercados se convierte en una estrategia crucial para México. No podemos depender exclusivamente de un solo socio comercial, sino que debemos explorar nuevas oportunidades en diferentes regiones. Asia, por ejemplo, muestra un crecimiento moderado que podría representar una ventana de oportunidad para nuestros productos.

Además de la diversificación, la modernización de nuestra infraestructura comercial y aduanera es fundamental. Necesitamos agilizar los procesos, reducir costos y mejorar la eficiencia para poder competir en un mercado cada vez más exigente. Esto implica invertir en tecnología, capacitación y en la simplificación de trámites.

Pero la modernización no es suficiente. También debemos fortalecer la cooperación entre el sector público y privado. Es necesario trabajar en conjunto para desarrollar estrategias que nos permitan sortear las dificultades y aprovechar las oportunidades que se presentan. La comunicación, la transparencia y la confianza son pilares fundamentales para lograr este objetivo.

El escenario actual nos exige una visión estratégica a largo plazo. No podemos limitarnos a reaccionar ante las circunstancias, sino que debemos anticiparnos a los cambios y adaptarnos con rapidez. La innovación, la inversión en investigación y desarrollo, y la formación de capital humano especializado son elementos clave para construir una economía más resiliente y competitiva.

Finalmente, la incertidumbre que rodea al comercio internacional nos obliga a ser cautelosos, pero no pesimistas. México tiene el potencial para consolidarse como un jugador importante en el escenario global. Para lograrlo, necesitamos liderazgo, visión y la participación activa de todos los actores involucrados. El futuro de nuestro comercio exterior depende de las decisiones que tomemos hoy.

Fuente: El Heraldo de México