Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Crimen

27 de abril de 2025 a las 18:45

Justicia para la pequeña: 60 años de cárcel.

La tragedia que envolvió la vida de una pequeña de tan solo dos años ha conmocionado a la sociedad poblana y reabierto la herida del feminicidio infantil. Un crimen atroz, perpetrado al interior del supuesto refugio que debe ser el hogar, ha culminado con una sentencia de 60 años de prisión para Ana Daniela 'N' y Víctor Hugo 'N', madre y padrastro de la víctima. La justicia, aunque lenta, finalmente ha dictado su veredicto, confirmando la responsabilidad de ambos en la muerte de la menor. El recorrido hasta este punto ha sido largo y tortuoso, marcado por la indignación, el dolor y la incansable búsqueda de la verdad.

Recordemos los hechos: 24 de marzo de 2020. Una fecha que quedará grabada en la memoria colectiva como un día de luto. Ese día, la pareja llegó al Hospital Universitario con la niña en brazos, alegando una fatal caída. Sin embargo, el examen médico reveló una realidad escalofriante: la pequeña presentaba múltiples lesiones, signos inequívocos de violencia física y sexual. La versión de una accidental caída se desmoronó ante la evidencia, dando paso a una investigación que destaparía la crueldad a la que había sido sometida la inocente criatura.

La Fiscalía General del Estado de Puebla, con la minuciosidad que exige un caso de esta magnitud, recopiló las pruebas que incriminaban a la madre y al padrastro. La detención se produjo el 1 de abril de 2020, iniciando un proceso judicial que se extendería por más de tres años. Durante este tiempo, la prisión preventiva se convirtió en la morada de los acusados, mientras la justicia seguía su curso.

En julio de 2023, el peso de las pruebas condujo a la esperada sentencia: 60 años de cárcel para cada uno. Un fallo que, si bien no devolverá la vida a la pequeña, representa un acto de justicia y un mensaje contundente a la sociedad: la violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus formas, no quedará impune. Especialmente cuando se trata de las más vulnerables, nuestras niñas.

Sin embargo, la historia no termina aquí. La defensa de los condenados, aferrada a la posibilidad de revertir la sentencia, interpuso un recurso de apelación. Esta acción, lejos de aminorar el dolor de la pérdida, prolongó la angustia y la incertidumbre. La reposición del procedimiento, ordenada por la instancia superior, puso a prueba la solidez del caso presentado por la Fiscalía. Finalmente, la FGE logró sostener la acusación, y la sentencia de 60 años se mantuvo firme.

Este caso nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad de la infancia y la importancia de proteger a nuestros niños. Nos recuerda la necesidad de estar alerta ante cualquier indicio de violencia, de no callar ante la injusticia y de exigir que se cumpla la ley. La memoria de esta pequeña de dos años debe servir como un recordatorio constante de la lucha contra el feminicidio y la violencia de género. Una lucha que nos compete a todos y que debemos librar con firmeza y determinación. Que su historia no se repita. Que su corta vida, marcada por la tragedia, sirva para iluminar el camino hacia un futuro donde la infancia sea sinónimo de seguridad, amor y protección.

Fuente: El Heraldo de México